En 1997, Ignacio Loyola Vera, un joven empresario (que no recibió apoyo ni del PAN), derrotó a un tiburón político de peso nacional: Pepe Ortiz Arana.

Pintoresco y dicharachero, Nacho decidió construir un aeropuerto. Hoy mueve 2.5 millones de pasajeros y 83 mil toneladas de carga al año. Despegan entre 14 y 24 vuelos diarios.

En 2003, Paco Garrido ganó una ríspida contienda interna. Se convirtió en candidato y gobernador. Loyola tenía otro candidato.

Garrido fue un buen gobernador. A medio sexenio tumbó el Centro de Rehabilitación Integral de Querétaro (CRIQ) y hasta cuestionó la solidez de la estructura de la Torre de Control del Aeropuerto. Dos íconos del gobierno de Nacho.

Al final, Paco se alejó del ejercicio público y de los ciudadanos. Descargó en Ricardo Anaya la sucesión.

En 2009, a los dos, la soberbia los ahogó, junto con su candidato Manuel González Valle. El priista José Calzada Rovirosa llegó 30 puntos abajo en las encuestas. Hizo trizas al PAN.

Pepe construyó una campaña ejemplar y un gobierno igual de eficiente. Quitó la tenencia. Convirtió una salida pueblerina a San Luis en un “Paseo de la República” de 12 carriles y fue el gran vendedor de Querétaro en el mundo.

“Querétaro es un ejemplo de lo que puede lograrse cuando se apuesta por la educación, la innovación y la manufactura avanzada”, señalaría Barack Obama.

En 2015, Pancho Domínguez regresó al PAN la gubernatura, venciendo a un gobernador Calzada que por cinco años había sido calificado entre los mejores del país. Roberto Loyola no pudo.

El médico veterinario, con liderazgo desde su paso por la UAQ, hizo un buen gobierno.

En 2021, Mauricio Kuri dejó sus tiendas construidas con gran esfuerzo. Lo convencieron de meterse a la política. Fue alcalde de Corregidora, un senador brillante y conciliador.

Hoy es un gobernador bien calificado, incluyente, sumador y con visión. Empuja la unidad y una transición que no detenga el progreso de Querétaro.

Todos ellos, con su estilo, construyeron el #ModeloQuerétaro. Pueden gobernar diferentes partidos y humores. Pero ninguno perdió la continuidad. Ni puso nada por encima del buen gobierno.

Hoy varios empresarios locales (sin filia política) se declaran discretos vigilantes de esa continuidad y modelo.

“El Grupo de los 8”. Todos miembros del Club de Industriales: Verónica Valverde Montero, Consuelo Ruiz Rubio, Salvador Hernández Yáñez, Jorge Gómez Eichelmán, Sergio Chufani Abarca, Rafael Roiz González, Arturo Hernández Huerta y Mario Humberto Paulín.

Hablan con gobernantes. Son críticos proactivos. Ponen en la mesa sus puntos de vista. Ya se reunieron con Kuri, Felifer, Luis y Agustín, los que suenan en la sucesión. Y lo harán con cualquier otro, de cualquier partido.

Desde su trinchera y responsabilidad, empujan la continuidad del modelo.

Por Querétaro.

X e Instagram: @PedroPabloTR

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