Parece ser que al INAI, cada vez le queda menos tiempo de vida. Dice la canción: ese compa ya está muerto, nomás no le han avisado. Desde el 1 de abril, legalmente se ha quedado sin el quórum necesario para sesionar, ya que el artículo 33 de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública impide que se sesione con menos de 5 personas. Y es que le queda cada vez menos tiempo de vida al instituto encargado de la transparencia y rendición de cuentas por un cáncer terminal que le hace metástasis: Morena.

Apenas ayer, Loretta Ortiz, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Datos Personales no podrá sesionar con 4 comisionados y comisionadas mientras se define la controversia constitucional interpuesta por el organismo ante la SCJN. ¿Qué buscaba el Instituto con exactitud? Que se suspendiera temporalmente el artículo 33 de la Ley Federal bajo la que se rige, para poder sesionar con 4 comisionados y comisionadas mientras que se nombra al resto, permitiendo así que en caso de haber empate, se resuelva por voto de calidad con el voto del presidente.

¿Y la respuesta? Un rotundo “no”. ¿Qué sigue? Muy probablemente olvidarnos de la protección de nuestros datos personales, llamadas de Coppel y otros bancos cuando jamás hemos tenido contacto; y el señuelo de la privacidad. Pero más allá de eso, sigue la presentación de un recurso ante el mismo órgano que ya les había dado el no con anterioridad. No hay nada que sea más distópico, que la exigencia de un Instituto encargado de la transparencia para poder hacer su trabajo. Pero ¡Claro! Olvidábamos que la ministra que les negó el recurso para sesionar fue recomendada por el Presidente de la República, y antes había sido diputada federal por Morena. La imparcialidad, así como cualquier posibilidad por hacer valer nuestros derechos como ciudadanos y ciudadanas, las dejó en casa.

Ahora siguen las impugnaciones. Sigue sostener ese pequeño atisbo de esperanza por conservar nuestros derechos de acceso a la información pública, a la transparencia y a la rendición de cuentas. Se menciona en medios, que el INAI presentará un recurso de reclamación ante la SCJN para garantizar los derechos de acceso a la información y protección de datos personales que la Constitución nos garantiza a todas y todos los mexicanos. Pero como dijo Adán en los audios filtrados, una cosa es que la SCJN resuelva en favor del INAI, y otra muy, muy diferente es que se aglomere la mayoría calificada en el Senado.

Si esta situación no se resuelve, no tendremos acceso a la información pública, no podremos conocer contratos por adjudicación, licitaciones, sueldos, gastos, ni nada que tenga que ver con las operaciones del gobierno. Tampoco tendremos certeza de que el Presidente no fallecerá antes de que termine su sexenio, pues el recelo de Morena por compartir información es tan evidente tanto en la salud del mandatario, como en la operación cotidiana del INAI.

¿Por qué nadie vio las constantes violaciones a los derechos humanos de casi 130 millones de mexicanos que se avecinaban? Simple y sencillamente porque hay a quienes le conviene que quede inoperante, inútil y escudados detrás de la austeridad republicana. Se nos está acabando el tiempo no solamente para tomar una decisión sobre las y los comisionados del INAI, sino para frenar a Morena y sus intentos por eliminar contrapesos, la rendición de cuentas y el derecho humano del acceso a la información de todas y todos nosotros. Ahora, ¿quién va a vigilar a quien nos vigila?

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