Según el diario El País, México ha anunciado este martes un convenio con la principal eléctrica española, Iberdrola, para adquirir 13 plantas de generación de electricidad en el país, las cuales serán operadas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Con esta adquisición, CFE pasará de generar el 39.6% a generar un 55.5% de toda la energía del país, lo que la convierte en la empresa líder en su sector. Léalo usted otra vez, México firmó un convenio con Iberdrola para la generación eléctrica del país, para ser manejada a gusto y antojo de nada más y nada menos que Manuel Bartlett.
¿Quién es Iberdrola? Es una empresa española con sede en País Vasco, España; se dedica a la producción, distribución y comercialización de energía. Las aspiraciones del actual mandatario están basadas en las hazañas del expresidente Lázaro Cárdenas —a quien también se celebró durante la conmemoración de la expropiación petrolera— con miras hacia la nacionalización de la energía. Pero parece que esta empresa no solamente se dedica a la energía, sino al financiamiento de campañas políticas, también como mencionó Emilio Lozoya.
¿Pero qué dijo López Obrador hace un año? Es necesario recordar, porque no estaba muy de acuerdo. Como comentó El País, el actual mandatario acusó a Repsol, OHL y a la misma Iberdrola de abusar de México y sus pueblos. Para fortalecer las empresas del Estado y garantizar el monopolio del mercado a CFE, el Presidente propuso modificaciones a la Ley de la Industria Eléctrica y acusó a Iberdrola de hacer lobby para presionar en contra su aprobación. Además, ha expresado irritación porque su rival político, el expresidente Felipe Calderón, formó parte del consejo de la empresa en 2016. Parece que Iberdrola y cualquier trasnacional abusa del país cuando la riqueza no cae en bolsillos morenistas.
Entiendo que es de sabios cambiar de opinión, pero esto es una amnesia brutal. Este gobierno ha acusado en varias ocasiones a Iberdrola de ser una de las empresas que presuntamente crearon un “mercado negro” de energía bajo la figura de autoabasto. Y observe usted nada más la contradicción, pues desde la fundación de Morena, el partido que cobijó a Andrés Manuel López Obrador ha buscado que las proyecciones del Estado caminen hacia no ser nada más un líder energético, sino el dueño del monopolio energético en el país a través de su paraestatal CFE.
Esto no es un berrinche más para pararse el cuello y atribuirle más logros a su administración y partido, esto es una brutalidad total para convertir al Estado en el futuro dueño del monopolio energético, limitando la intervención del sector privado y poniendo en duda la legitimidad de las empresas paraestatales, ¿o ya se olvidaron de Segalmex? Es decir, no es que la energía deba estar únicamente en manos de privados, sino que es necesario el balance entre las intervenciones públicas y privadas, la rendición de cuentas, la transparencia y contrapesos no nada más en el poder público, sino en el manejo de recursos. No duden que más tarde, la Comisión Federal de Electricidad acabe cerrando contratos por adjudicación a empresas que no conocen nada de energía, ni tienen experiencia, dejando a sectores enteros sin energía; y hasta invirtiendo el pago de la luz en la bolsa.
El problema no es generar el monopolio, ni cumplirle caprichos al Presidente, sino la desaparición de contrapesos, de voces diversas, de los “no estoy de acuerdo” en el manejo de nuestra energía. ¿Comprarle a Iberdrola es apostarle a las energías limpias, o apostarle al crecimiento del poder del Estado sobre nuestros recursos, a la pérdida gradual de legitimidad y a una amnesia terrible?