28 / septiembre / 2021 | 18:44 hrs.

Opinión. El rechazo a la ocurrencia

Acudió a las urnas la tercera parte de quienes votaron por la coalición de Morena el 6 de junio pasado, menos de la cuarta parte de quienes dieron su sufragio a Andrés Manuel López Obrador en 2018

Opinión. El rechazo a la ocurrencia
Foto: Cuartoscuro
Opinión 05/08/2021 11:44 Jesús Rodríguez Hernández Actualizada 11:44

Recordemos el origen de la “votación” efectuada el pasado domingo. El titular del Ejecutivo federal, en su obsesión de llevar a cabo la primera “Consulta Popular al Pueblo, para juzgar a los expresidentes de México y que el pueblo opine” daba por hecho que los ciudadanos que concurrieran a emitir su opinión serían en un alto porcentaje, superior al 40% requerido y por ello afirmaba que él no los enjuiciaría sino la fiscalía de la nación, entidad autónoma.

Para evitar incurrir en la inconstitucionalidad de la pregunta, el texto se redactó así. “Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”. 

Noventa y tres millones inscritos en el listado nominal solo debían optar por señalar un categórico SI, que se traducía “en sí quiero que los juzguen” o su opuesto NO “no quiero los juzguen”. Pues al tachar ambas respuestas, la papeleta sería anulada; o en caso de que ninguna fuera elegida, se sumarían a la abstención.

Posteriormente el INE informó que acudieron a votar 6 millones 600 mil electores, es decir, el 7.09% del listado nominal. Lo que indica que acudió el 17.72% del número establecido en la ley para que tuviera efectos vinculantes. 

No participó el 40% requerido en el artículo 35 fracción II constitucional, para surtir efectos vinculantes con los poderes Ejecutivo y Legislativo federales, quedando estos en una condición jurídicamente inocua.

Es decir, acudió a las urnas la tercera parte de quienes votaron por la coalición de Morena el 6 de junio pasado, menos de la cuarta parte de quienes dieron su sufragio a Andrés Manuel López Obrador en 2018.

Varios expertos calificaron lo sucedido como fracaso, pues si vuelve a convocarse una consulta, el primer obstáculo que enfrentará será la dificultad de que la ciudadanía la tome con la seriedad debida, porque esta vez el propio Ejecutivo permitió que cayera en la burla.

¿Por qué? Porque la petición nunca fue más que un capricho y un acto de propaganda. México debe ser el único país democrático del mundo que haya preguntado a sus ciudadanos si debe investigarse y eventualmente juzgarse y sancionarse a quien ha violado la ley.

Algunos articulistas opinan que el objetivo de López Obrador al convocar a la consulta era mostrar que tenía el apoyo de la ciudadanía para ajustar cuentas con el pasado. Con la consulta, parece que el Presidente no quiso ver el riesgo, pues aunque responsabilice al INE por la baja participación ha quedado claro que el apoyo popular a López Obrador ha disminuido y para la mayoría de los mexicanos lo que les preocupa es el tema de la salud tan mal atendido, la seguridad, la economía.

En términos financieros las opiniones fueron de molestia ya que los 526 millones de pesos que costó el fallido evento de consulta popular se traduce en la nada jurídica; o dicho de otra manera, es un dispendio sin utilidad alguna. También se debe considerar que todo ejercicio de dinero de origen público debe ser fiscalizado, para saber cuánto costó la publicidad en contra de los expresidentes, cuál es su origen lícito del recurso y cuáles fueron los costos en especie.

Lo que viviremos después de la consulta será lo que en algún momento planeó, con un fin determinado en mente, sin haber previsto que las circunstancias podrían cambiar en cualquier momento, con la salvedad de que ahora sabemos la dimensión real del apoyo al Presidente.

La gente —al parecer— ya se dio cuenta de que quiere el poder por el poder. Vienen las escenas de acusaciones recíprocas; las reacciones de réplica y venganza; de autoridad política a ciudadanos; a partidos políticos; a medios de comunicación; buscar más distractores.

La obligación de cualquier gobernante es aplicar la ley, y no someterla a consulta; su compromiso es trabajar en favor de la población, para que tenga una mejor forma de vida.  

Expresidente municipal de Querétaro y ex legislador. 

 

@Chucho_RH

 

 

 

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