Opinión. Alzar la voz en política | Querétaro

Opinión. Alzar la voz en política

Hablar de la violencia (política en razón) de género es importante no sólo por este caso descrito, sino que nos permite ilustrar las condiciones de la política en el país y evitar situaciones que socaven el ambiente de mujeres y hombres que son víctimas

Opinión. Alzar la voz en política

Opinión. Alzar la voz en política Foto: Facebook

Opinión 19/12/2021 01:38 Niels Rosas Valdez Actualizada 01:38

En los pasados días, la excandidata a la gubernatura de Querétaro por el PVEM, Katia Reséndiz Jaime, alzó la voz y acusó al representante del partido en la entidad por haber ejercido violencia política en razón de género contra ella. Es una declaración severa, pero muy importante por una variedad de cuestiones. ¿Qué implicaciones tiene esta situación?

La violencia es un fenómeno que ha aquejado a las sociedades desde tiempos inmemorables. Se ha ejercitado por varias causas, como el poder coercitivo, odio (y odio antiguo), diferencias culturales y sociales, etc. Sin embargo, el común denominador en el ejercicio de la violencia es la existencia de las relaciones de poder.

Cuando hablamos de violencia de género, una serie de condiciones, entornos, escenarios, etc., deben ser tomados en cuenta para poder analizarla y explicarla. Al momento de ejercer este tipo de violencia es prácticamente invariable que se presenten relaciones de poder entre el agente violentado (que en muchas ocasiones suele ser la mujer, aunque no exclusivamente) y el perpetrador de la violencia (que en la mayoría de los casos es el hombre, pero no siempre).

De entrada, a este tipo de violencia se le debe prestar suma atención particularmente por dos razones. La primera es que, en la gran cantidad de casos, el agravio es experimentado por las mujeres, quienes forman un grupo vulnerable en nuestra sociedad; y la segunda es por lo silenciosa que puede llegar a ser.

Acerca de la primera situación, es impostergable ejecutar acciones para detener la violencia de género. Hay que hacerlo por el simple hecho de que todas y todos debemos gozar de los mismos derechos y protecciones, y además porque afecta a grupos ya vulnerables en nuestra sociedad, colocándolos en una posición más precaria y desprotegida.

En cuanto al segundo caso, la violencia (política en razón) de género puede ser silenciosa, y eso incluso sería más peligroso para quien la recibe, como sucedió con Reséndiz Jaime. Esta característica de esta forma de violencia hace que las personas reciban y normalicen los tratos o acciones en su contra. En el caso en concreto, el ejercicio de las relaciones de poder por parte del representante estatal del PVEM mermaba intencionalmente la libertad de la excandidata a la gubernatura, según su testimonio ofrecido hace unos días.

Hablar de la violencia (política en razón) de género es importante no sólo por este caso descrito, sino que nos permite ilustrar las condiciones de la política en el país y evitar situaciones que socaven el ambiente de mujeres y hombres que son víctimas.

Desgraciadamente, nuestro país sufre mucho de la violencia de género al punto de ser insostenible hacer caso omiso a la situación. Mantenerse en silencio sin hacer nada mantiene el statu quo, permite reproducir las prácticas violentas que permanecen en la sociedad y puede incluso llevar a una violencia de más severidad.

Para tener una sociedad más justa hay que cambiar las malas prácticas y la violencia de género que tanto mal ha hecho. No obstante, para ello, invariablemente el primer paso es alzar la voz, entre otros espacios, en la casa, en la escuela, en el trabajo y en la política. 

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