Olmo Martínez

Una radiografía honesta del toreo contemporáneo

La cita del 30 de enero en Juriquilla es un oasis en la austeridad taurina

A pesar de que el anuncio lo dio el torero español Juan Ortega y tuvieron que adelantar todo, en Juriquilla vuelven los toros con la primer corrida de 2026, y hablo de una corrida que representa la realidad de los toreros que ahí actuarán.

En el tablero actual de la tauromaquia —tan necesitada de verdad como de argumentos frente a sus detractores— hay toreros que representan caminos distintos para sostener viva la Fiesta. Octavio García El Payo, Juan Ortega, Pablo Aguado y Diego San Román no compiten entre sí: dialogan desde estilos, generaciones y contextos distintos. Juntos trazan una radiografía honesta del toreo contemporáneo.

El Payo es el torero mexicano de la solidez. No hay trampa ni artificio en su tauromaquia. Su mayor virtud es la verdad, esa que se expresa en la colocación exacta, en el cite de frente y en la capacidad de entender al toro antes que imponerle una faena prefabricada.

Juan Ortega es el torero del tiempo detenido. Cuando se acopla con el toro, el reloj se rompe y aparece la estética en estado puro. Su toreo nace del clasicismo sevillano, pero no como copia sino como evocación profunda.

Pablo Aguado es el del sentimiento inmediato. Tiene la rara virtud de conectar con públicos muy diversos sin traicionar una línea estética clara. Su naturalidad, su manera de cargar la suerte sin aspavientos y su facilidad para expresar el toreo como algo sencillo lo han convertido en una figura reconocible.

Diego San Román es el nombre del futuro que ya es presente. Su tauromaquia es intensidad pura, ambición sin complejos y una entrega que raya en lo temerario. No administra, arrebata. Su valor no es pose, es convicción.

Juntos confirman que la tauromaquia no está muerta: está en disputa, en evolución, y depende de toreros así —tan distintos como auténticos— que el toreo siga siendo un acto cultural, ético y profundamente humano.

El 30 de enero, a las 8:00 pm, en el coso de Juriquilla, hay una cita que es un oasis en la austeridad taurina de México. Es necesario y obligatorio acudir a dicho evento.

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