Por décadas, la Feria Nacional Ganadera de San Juan del Río ha sido mucho más que una cartelera de conciertos, juegos mecánicos o exposiciones. Es una celebración de identidad, tradición y raíces. Y dentro de esas raíces, la tauromaquia ha ocupado un lugar central en la historia de la feria.
Este 2026, mientras la ciudad se prepara para vivir una nueva edición de su máxima fiesta del 18 al 30 de junio, las corridas de toros vuelven a formar parte del programa oficial. Autoridades municipales han confirmado la realización de festejos taurinos dentro de la feria, manteniendo una tradición que ha acompañado a generaciones de sanjuanenses.
Sin embargo, la noticia llega en medio de un clima de incertidumbre que ya se ha vuelto habitual para la Fiesta Brava en México. Nuevas amenazas jurídicas y políticas han surgido desde distintos frentes, impulsadas por grupos que buscan la prohibición definitiva de los espectáculos taurinos. Lo que antes se discutía en plazas públicas y congresos, hoy se libra principalmente en los tribunales.
Y es ahí donde probablemente se definirá buena parte del futuro inmediato de la tauromaquia.
Los próximos meses serán decisivos. Los jueces tendrán la responsabilidad de ponderar derechos fundamentales: por un lado, las expresiones culturales, las libertades económicas y el patrimonio inmaterial que representan las corridas; por otro, las posturas que buscan restringirlas o eliminarlas. No será una discusión sencilla ni una resolución menor.
Mientras tanto, San Juan del Río envía un mensaje claro: la tradición sigue viva.
La realización de las corridas dentro de la feria representa también una importante derrama económica para ganaderos, toreros, subalternos, comerciantes, restauranteros y cientos de familias que dependen directa o indirectamente de la actividad taurina. La fiesta genera empleos, atrae turismo y mantiene viva una cadena productiva que pocas veces se menciona en el debate público.
Quienes amamos la tauromaquia sabemos que el desafío actual no es únicamente llenar las plazas. El reto es defender con argumentos, respeto y firmeza una manifestación cultural que forma parte de la historia de México.
San Juan volverá a vestirse de luces este junio. Sonarán los clarines, se abrirá la puerta de cuadrillas y la afición acudirá una vez más al llamado de la tradición.
Pero esta vez, además de lo que ocurra en el ruedo, habrá que estar atentos a lo que suceda en los juzgados.
Porque el futuro de la Fiesta Brava no solo se juega frente al toro.
También se juega en los tribunales.
























