México se ha paralizado ante una noticia que está marcando un antes y un después para la seguridad de nuestro país: la eliminación de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho. Si bien es un momento de congratulación para las Fuerzas Armadas y de seguridad en general de nuestra nación, también trae consigo una nueva etapa de suma responsabilidad para el Gobierno Federal. ¿Cuál ha de ser el proceder de las autoridades mexicanas en este crítico escenario?
Lo sucedido en Tapalpa, Jalisco, ha encontrado eco en cada rincón de la República Mexicana y en todo el mundo. La eliminación del fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización criminal con presencia en prácticamente todo el territorio nacional y en decenas de países alrededor del globo, significa un paso gigantesco en el combate de las actividades delictivas generadas en México, particularmente del tráfico de narcóticos.
No es una situación menor: se sabe que El Mencho controlaba a altos cargos de la policía y de la política, y en su cargo tenía a un ejército de sicarios dispuestos a hacer lo que les ordenara. Fue considerado el delincuente más peligroso, influyente y poderoso de México y uno de los más buscados por las autoridades de otras naciones. La Administración de Control de Drogas (DEA) incluso llegó a ofrecer 15 millones de dólares por información que llevara a la captura del narcotraficante, evidenciando el hecho de que para Washington era un asunto prioritario para la justicia y seguridad de su país.
Ahora, tras el operativo de las Fuerzas Armadas mexicanas, el CJNG se encuentra acéfalo, dando un certero golpe al crimen organizado en el país. Si bien, la respuesta de los sicarios ha sido la esperada con la quema de vehículos y el bloqueo de carreteras en varios puntos del territorio nacional, creando un caos en la sociedad similar al llamado Culiacanazo en octubre de 2019, es ineludible señalar que para México no hay vuelta atrás.
Sí, la eliminación de El Mencho es un hito tremendo en el combate al tráfico de drogas en nuestro país, no hay duda, pero debemos pensar y dialogar en lo que viene después. No es la primera vez que un líder narcotraficante es detenido o eliminado bajo las órdenes del Gobierno Federal en turno, sin embargo, se presenta una nueva oportunidad para continuar empujando hacia un entorno de seguridad, Estado de derecho y responsabilidad social para reducir la presencia del narcotráfico en México junto con los problemas que conlleva.
Nos encontramos en un punto en el que la sociedad, pero particularmente el gobierno debe avanzar en su campaña contra el narcotráfico, y en general el crimen organizado. Lo que sucedió en Tapalpa es una muestra de lo que es el Estado mexicano y de lo que puede hacer. Ningún grupo delictivo debe ser más fuerte que la nación mexicana, que su gente, que sus instituciones y que sus valores. Pero debe haber un cambio.
En otros momentos se han detenido o eliminado a líderes de la droga y el problema persiste, el tráfico de narcóticos continúa a través de otras cabezas y grupos. Ahora debe ser diferente, nos encontramos en un punto de inflexión para sociedad y gobierno. No puede ser más de lo mismo, no en esta ocasión, México ya ha sangrado mucho. No más. Es momento de seguir combatiendo sin retroceder.
@NielsRosasV (X)