Niels Rosas Valdez

Omisión internacional

Recién conocimos de un nuevo caso de agresión de las fuerzas de seguridad israelíes contra palestinos. En esta ocasión, un agente de la policía fronteriza de Israel lanzó una granada aturdidora dentro de un coche e impidió que saliera su conductor, un palestino. El acto sucedió en Qalandia, un campamento de refugiados palestinos ubicado en Cisjordania, hogar de muchas personas desplazadas a causa de las políticas del régimen israelita. ¿Por qué sigue siendo Israel la excepción a la regla?

Lo que sucedió en Qalandia es otro episodio más que sufren los palestinos ante el régimen de Israel liderado por Benjamin Netanyahu. Su gobierno tiene una política clara: eliminar a los palestinos. No se puede decir de otra manera y hay evidencia de sobra para esta situación. Por ejemplo, desde octubre de 2023, la Franja de Gaza ha sido sometida a un nivel de destrucción que Human Rights Watch describe como constitutivo de crímenes de guerra y de lesa humanidad: desplazamientos forzados repetidos de casi toda la población, más de un millón de personas obligadas a moverse una y otra vez dentro de un territorio cada vez más reducido.

De igual manera, para septiembre de 2025, unas tres cuartas partes de Gaza estaba dentro de una zona militarizada o bajo orden de desplazamiento. Los ataques y demoliciones de ingenieros militares habían dañado una enorme cantidad de edificios de la Franja. Y no se trata solo de infraestructura civil genérica. Casi la totalidad de las escuelas de Gaza resultaron dañadas o destruidas, muchas de ellas mientras funcionaban como refugios para familias desplazadas. Los hospitales, lejos de ser respetados como espacios protegidos por el derecho internacional humanitario, se convirtieron en blanco recurrente. De hecho, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y muchas otras fuentes, cientos de ataques contra centros de salud dejaron cerca de mil muertos.

Incluso después de que entrara en vigor un alto el fuego a finales de 2025, la violencia no ha cesado. Según múltiples registros recopilados hasta mediados de 2026, más de mil palestinos han muerto pese al supuesto cese de hostilidades, entre ellos cientos de niños, una cifra que equivale, en promedio, a un menor asesinado por cada día de tregua. Comisiones independientes de la ONU han llegado, en más de una ocasión, a la conclusión de que las autoridades israelíes cometieron actos de genocidio en Gaza.

Con todo esto es casi ineludible señalar que la política de Israel es evidente, como se mencionó arriba. La eliminación de los palestinos es la meta de las autoridades israelíes. Pero tristemente, la responsabilidad no recae sólo en el estado de la estrella de David, sino en la comunidad internacional. En este sentido, varias comisiones de las Naciones Unidas y organizaciones de Derechos Humanos han señalado la responsabilidad de la comunidad internacional como un factor que ha permitido que estas políticas avancen sin consecuencias reales. Desde luego, aquí el apoyo de Estados Unidos de América para su aliado en Medio Oriente también ha jugado un papel importante en que las condenas no impacten como sucedería en cualquier otro caso en el escenario internacional.

La pregunta pendiente no es solo qué hace Israel, sino qué está dispuesto a tolerar el resto del mundo en nombre de la estabilidad regional, la geopolítica energética o las alianzas históricas.

Niels Rosas Valdez

Historiador e internacionalista

@NielsRosasV (X)

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