Es cierto que la guerra entre Estados Unidos de América (EUA) e Israel contra Irán acapara hoy la atención de todo el mundo, pero otras injusticias continúan presentándose no muy lejos de ese entorno. En recientes momentos, nuevos ataques de soldados israelíes contra infantes palestinos se han registrado. ¿Cuál debes ser la posición de México ante este terrible escenario?
Las imágenes de la Franja de Gaza son escalofriantes, con edificios reducidos a escombros, hospitales colapsados, barrios enteros convertidos en polvo, pero lo que más impacta es el escenario de víctimas, familias y un número alarmante de infantes atacados y asesinados por órdenes del primer ministro israelí. Fuera de las narrativas oficiales y los argumentos estratégicos israelitas y estadounidenses, lo que permanece de forma indeleble ante los ojos de la comunidad internacional es una tragedia humana provocada y alimentada por Tel Aviv y Washington y que plantea necesarias e ineludibles preguntas morales y políticas para las sociedades, pero especialmente para los gobiernos en todo el mundo, incluyendo el mexicano.
Si bien, el gobierno de Israel sostiene que sus operaciones militares responden a necesidades de seguridad frente a ataques de grupos terroristas y armados palestinos, es un argumento que no empata con las acciones que ha cometido contra la población civil palestina. Cuando la respuesta de las fuerzas de seguridad incide en los enemigos declarados, pero se extiende evidentemente a civiles, que son inocentes y deben ser protegidos por derecho internacional humanitario; la campaña deja de ser militar y se convierte en una de exterminio poblacional, creando una profunda crisis humanitaria.
Así, la pregunta que nos corresponde es: ¿qué postura debería asumir México frente a estos hechos? Históricamente, y fiel a sus compromisos internacionales y basados en los derechos humanos, la política exterior mexicana ha estado guiada por principios como la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias y el respeto al derecho internacional, lo que le otorga a nuestro país la legitimidad y credibilidad con la que goza hoy en día en los foros multilaterales.
De esta manera, México debería adoptar una posición clara en defensa de la vida civil, condenando cualquier acción que provoque la muerte de población desarmada, independientemente de quién la cometa y sin importar, sobre todo, las presiones que puedan existir de por medio para no denunciarlas; en este caso, por ejemplo, las provenientes de los EUA. Debemos recordar con firmeza que la defensa de los derechos humanos no puede depender de afinidades políticas ni de presiones geopolíticas.
Además de condenar, México puede fomentar los espacios de diálogo entre las partes involucradas en el conflicto para atender la vía diplomática, aunque parezca sumamente complicada en el contexto actual en Medio Oriente. Asimismo, otra posibilidad que tiene, junto con otros gobiernos alrededor del mundo, es impulsar las investigaciones en mecanismos internacionales para exigir la rendición de cuentas de Israel y atender las consecuencias de sus actos contra los palestinos. Hay formas en que el globo puede avanzar en este para no olvidar las injusticias y tomar acciones para asegurar una vida digna para todas las personas.
Niels Rosas Valdez Historiador e internacionalista @NielsRosasV (X)