Niels Rosas Valdez

Notas que incomodan

Recién, el periódico The New York Times fue acusado por Claudia Sheinbaum y por los gobiernos de Sonora y Tamaulipas de publicar información falsa. En una nota, el diario estadounidense reportó que al menos diez funcionarios de Morena, entre ellos gobernadores y legisladores, habrían empezado a entregar información sobre otros miembros de su propio partido a autoridades de Estados Unidos de América (EUA), en un intento de adelantarse a investigaciones que temen que terminen por alcanzarlos a ellos. ¿Cómo impacta esto a la administración federal?

La respuesta oficial no demoró, tanto la presidenta como Alfonso Durazo y Américo Villarreal, por una forma u otra, rechazaron las presuntas acusaciones del diario estadounidense. Incluso la mandataria mexicana cuestionó al periódico por utilizar fuentes anónimas sin que su gobierno tuviese conocimiento del asunto. No cabe duda de que la publicación incomodó al Gobierno de México y abre una nueva grieta en la relación de los EUA y Morena.

La publicación llega apenas dos meses después de que un juez de Nueva York solicitara la detención del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto con nueve colaboradores, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Dos de ellos ya se entregaron a la justicia estadounidense, un acto que se puede interpretar como un primer acercamiento hacia una negociación de cooperación a cambio de condenas menores.

En este contexto, si este escenario se concreta, no es para nada una coincidencia que The New York Times redacte una nota en la que exprese un ambiente tenso entre las filas del partido oficialista de México. Al contrario, anuncia una carrera entre todas las personas implicadas para poder colaborar con la justicia estadounidense antes de que sean “ventaneados” por Washington y pierdan más que su credibilidad y legitimidad como funcionarios públicos.

Para el gobierno de Sheinbaum, lo que está sucediendo es un golpe duro que podrá agravarse. Recibe con indignación la narrativa empleada por EUA, sobre todo por lo que implicaría de confirmarse y porque no tiene una manera de contraatacar. Exigir pruebas es una forma de contención, pero Morena no tiene otras herramientas por ahora para enfrentar esta grave acusación. Así, en la guerra discursiva, quien está perdiendo sin siquiera poder meter las manos es el actual partido oficialista de México.

En este mismo sentido, la nota incómoda de The New York Times finalmente es utilizada por EUA a su favor. Con ella, alimenta una presión hacia México, en la que le exige rendición de cuentas a través de un medio fuera del gobierno dirigido por la Casa Blanca. La dinámica que crea fomenta una relación asimétrica entre ambos países, generando una mayor capacidad de influencia y control por parte de Washington.

Finalmente, hay que recordar que, más allá de las confirmaciones que pudiesen surgir de esta nota periodística, la imagen de Morena se ha deteriorado. La constante acusación de varios años y por muchos frentes hacia el partido oficialista de México en torno a sus presuntos vínculos con el crimen organizado no puede omitirse más. Claro que para validar información, se necesitan pruebas, pero la situación hace crecer la imagen dentro y fuera del país de que el partido que gobierna mantiene una cercanía con el crimen organizado y esa es una mancha que difícilmente se podrá borrar.

Niels Rosas Valdez

Historiador e internacionalista

@NielsRosasV (X)

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