Aprender de los grandes maestros es un verdadero honor para quienes tienen la oportunidad de llegar a compartir el conocimiento que tiene el maestro Takeda, quien por muchos años lleva dando clases por generaciones en Oaxaca.
El maestro Takeda nace en Japón en 1935, descubre en los silencios de su pasado a un niño que a la edad de 10 años, cuando termina la Segunda Guerra Mundial, recuerda ver todo destruido a su paso, la guerra rompió con todos los valores culturales tras la bomba que lanza Estados Unidos a Hiroshima, Japón, en ese momento dentro de él nace su hambre por la comida y ganas de vivir y de tener nuevas ideas, nace su lado intelectual y espiritual, así como su gusto por el arte, el cual es llevado de la mano por lo que tiene a su alcance.
A esa edad conoce al maestro Tamiji Kitagama, quien le recomienda conocer México, le decía que era un lugar bellísimo que le ayudaría a tener los mejores pensamientos para hacer arte, esas palabras se le quedarían grabadas.
Estudia en la Universidad de Bellas Artes de Tokio, Japón, lugar difícil de acceder por la exigencia para quienes deciden estudiar arte en esta ciudad. El arte en Japón era considerado únicamente para ricos, sólo se retrataban a las personas de cierta élite, de hecho, los pintores japoneses son considerados los responsables de algunas de las obras más originales en el arte, entre ellos Katsushika Hokusai, mejor conocido por su obra La gran ola de Kanagawa, y como él está Kawanabe Kyosai, Fujishima Takeji y muchos otros más, pero son pocos incluso en la actualidad.
Cuando termina sus estudios, el maestro Takeda recuerda a su amigo Kitagama, su gusto por el arte contemporáneo y muralismo mexicano era más marcado, gustaba de la poliangularidad del muralismo y decide vivir su experiencia en México y es así que llega a nuestro país en el año de 1963.
A su llegada a México estudia más a fondo a artistas como Diego Rivera, Siqueiros y Rufino Tamayo, este último con quien tuvo amistad, y aprende a la par con los grandes maestros de la época en la Ciudad de México.
Quince años después regresa a México, pero ahora sí para quedarse, lo seduce un país lleno de simbolismos, tradiciones con riquezas culturales, sociales y naturales, así como sus colores y sus formas, la cultura campesina lo enamora y decide explorar con producciones estéticas extraordinarias el ambiente oaxaqueño que lo abraza y decide ser promotor de arte desde la perspectiva tan característica que él maneja a través de sello, reconocido por con sus cocodrilos y la forma de sus retratos pictóricos, hoy en día es formador de grandes artistas.
Cuando volteas a ver una obra en grabado o al óleo del maestro Takeda, e incluso de alguno de sus alumnos de la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, de inmediato te das cuenta de lo bien que le han aprendido al maestro, quien le imprime en todo momento disciplina a cada uno de sus trazos, siempre de buen humor, un artista sencillo, platicador y gran ser humano que no duda en darte algún consejo para mejorar tu técnica.
Comenta que fue en el estado de Querétaro donde realiza su primera exposición, fuera de la CDMX, hace 50 años y que le tiene un gran cariño a nuestro estado por el recibimiento que se le hizo en aquellos años. Será la Universidad Autónoma de Querétaro quien nos sorprenda en breve al traer aquí al maestro, para que se anime a compartir su talento con algunos talleres y exposiciones en nuestro estado.