Nayeli Rosas

Pinocho: a dos siglos de una crítica social

Doscientos años después del nacimiento de Carlo Collodi, me parece interesante el volver la mirada hacia “Pinocho”, una de las obras literarias más influyentes de nuestra cultura y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas. Con frecuencia reducida a un cuento infantil, la novela es, en realidad, una profunda crítica social y política sobre la condición humana.

Collodi, seudónimo de Carlo Lorenzini, escribió: “Las aventuras de Pinocho” entre 1881 y 1883, en un periodo marcado por las tensiones que siguieron al proceso de unificación italiana. La pobreza, las desigualdades, la corrupción, la falta de educación y la incertidumbre de una nación que buscaba consolidar su identidad quedaron reflejadas, con ironía y sátira, en la historia de un niño de madera incapaz de comprender las consecuencias de sus actos.

Cada uno de los personajes que vemos en la obra literaria, representa una parte de la sociedad: la manipulación, el oportunismo, la ambición desmedida, al igual que la ingenuidad y la responsabilidad carente en alguno de los personajes, que dan como resultado esa mezcla de emociones. Pinocho, demuestra que no es solamente un muñeco que sueña con convertirse en un niño de verdad; sino que es el retrato de una sociedad –sin importar la época en que se haya creado la obra- que constantemente debe elegir entre el camino fácil y el camino correcto.

La popular adaptación de Walt Disney, estrenada en 1940, llevó esta historia a millones de personas alrededor del mundo a que la conociéramos y consolidó la imagen universal del personaje. Sin embargo, fue en 2022 cuando el director mexicano Guillermo del Toro devolvió a la obra buena parte de la profundidad filosófica y emocional que distinguía al texto original. Su versión en animación stop-motion rindió homenaje a Collodi al recuperar la reflexión sobre la guerra, el autoritarismo, la pérdida y el difícil aprendizaje que implica convertirse verdaderamente en un ser humano.

Quizá ahí reside la grandeza de Pinocho: comprender que hacerse de carne y hueso no es un cambio físico, sino moral. La verdadera transformación consiste en aprender a distinguir, la verdad de la mentira, la humildad de la soberbia, para descubrir de qué está o estamos hechos.

Dos siglos después, la historia continúa siendo inquietantemente vigente. Vivimos rodeados de avances tecnológicos, inteligencia artificial, comunicación instantánea, poca tolerancia a las situaciones adversas y observamos que con frecuencia valores cómo el respeto y la empatía parecen diluirse. Basta mirar el comportamiento de la gente está a nuestro alrededor para reconocer actitudes que recuerdan al Pinocho impulsivo, vanidoso e incapaz de asumir las consecuencias de sus decisiones.

La célebre transformación en burro sigue siendo una de las metáforas más poderosas de la literatura: quien renuncia al pensamiento crítico y se deja seducir por la comodidad, o la ignorancia termina perdiendo aquello que lo hace verdaderamente humano.

Recordar a Carlo Collodi, doscientos años después de su nacimiento, no significa únicamente celebrar a un clásico de la literatura universal. Significa reconocer que las grandes obras sobreviven porque siguen dialogando con nuestro presente. Pinocho continúa hablándonos a través de las artes interpretadas por distintos artistas contemporáneos, como el trabajo del ilustrador Roberto Innocenti, quien a través de su trabajo muestra la realidad a la que se refería Collodi, sin suavizar la historia que quería reflejar, una sociedad que hoy, pese a sus enormes avances, aún tiene pendiente aprender las lecciones como la falta de honestidad, más tolerancia y respeto.

Sin duda, este muñeco de madera continuará siendo un poderoso referente para la crítica social y una fuente inagotable de inspiración para las artes visuales y los proyectos culturales. Su legado seguirá dando vida a exposiciones, intervenciones artísticas y nuevas interpretaciones en distintas partes del mundo a partir del mes de noviembre, especialmente en Florencia, Italia, donde se encuentra una escultura en homenaje al personaje, y muchos lugares donde te ofrecen piezas en madera de este tierno personaje.

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