Se ha hablado mucho sobre los vestuarios utilizados en la MET Gala 2026, bajo el concepto “Costume Art”, donde el cuerpo fungió como un lienzo vivo. Invitó a los diseñadores a llevar su creatividad al máximo, para que cada uno de los artistas llevara puesta una obra de arte. Algunos de ellos nos hicieron sentir que la pintura desbordaba su máximo esplendor, como si tuviera los tubos de óleo en mano, como fue el caso del vestido por Emma Chamberlain, donde su vestido no solo hacía referencia al arte, sino que literalmente funcionó como pintura en movimiento dentro del cuerpo de Emma.
Otro vestido que me encantó, porque soy fan de la obra de Gustav Klimt, autor de obras como El Beso, fue el vestido de Hunter Schafer, quien a su vez estaba caracterizada de Adele Bloch-Baue, quien fuera la Dama de oro, musa del artista y quien lucía un vestido inspirado en el cuadro Retrato de Adele Bloch-Baue I, obra que en su momento fue confiscada por los nazis y se logró recuperar y subastarse por 135 millones de dólares.
Durante el desfile otra mujer que siempre da de qué hablar y esta vez no fue la excepción fue Madonna, quien rindió homenaje a la artista mexicana Leonora Carrington, haciendo especial énfasis a la obra de La tentación de San Antonio, como antecedente de esta obra, concursó en la Internacional de Arte Bel Ami en 1945, para ser parte de la película de Albert Lewis. Para la realización de este cuadro únicamente invitaron a 11 artistas surrealistas, entre ellos Iván Albright, Eugène Berman, Salvador Dalí, Paul Delvaux, Max Ernst, Louis Guglielmi, Horace Pippin, Abraham Rattner, Stanley Spencer, Dorothea Tanning y Leonora Carrington.
La importancia de esta obra es que aborda las pruebas sobrenaturales que enfrentó San Antonio en el desierto egipcio. La escena es popular porque representa las tentaciones de la vida cotidiana, tal cual ha pasado Madonna a lo largo de su carrera para llegar a donde está ahora y que posiblemente por eso es que eligió esa obra y que también hace referencia en su video de “Bedtime Story”.
Sabrina Carpenter, cantante y compositora, quien ha empezado a despuntar en carrera este año, sobre todo recientemente en el concierto de Coachella, donde Madonna le dio su respaldo. Ahora en la Met Gala, llegó con un vestido haciendo referencia cinematográfica, portando un vestido hecho con tiras de película, adornada con delicada pedrería, representó a Audrey Hepburn, en la película Sabrina, de 1954, mencionando que ella iba vestida así porque era su película favorita.
Considero que este tipo de eventos nos hacen valorar todo el trabajo que hay detrás de una gala, la cual se hace con mucho trabajo, creatividad, talento e innovación para que se pueda lograr una pasarela como esta, que nos hizo pensar en la referencia artística y cultural que cada uno de los artistas portaba. La importancia de las artes, representada en tela, sino el artista —el modelo— solo un portador de un pedazo de la historia del arte.
Y aunque algunos otros portaron un lindo vestido sin un significado aparente y que la IA hizo de las suyas para hacernos pensar lo que también pudo haber sido de este desfile, aquí lo importante es no perder lo importante que hemos vivido a lo largo de los tiempos y que este evento es solo un mero pretexto para seguir recordando la cultura y las artes.