Mónica Muciño, realiza su primera exposición individual en la sala Agustín Rivera de la galería que forma parte de la facultad de artes de la Universidad Autónoma de Querétaro.
El trabajo que nos presenta Muciño en esta exposición, es gracias al apoyo de artistas como Ignacio Chávez y Andrea Avendaño, quienes han seguido y apoyado su discurso poético desde el aula de clases, con ese apoyo y continuidad, ahora se expone su obra en la galería donde trata exclusivamente sobre el tema de las mujeres.
Muciño, construye a través de sus óleos y sus grabados una reflexión sobre nuestra manera de habitar el mundo. Su más de 20 piezas, nos plantean que quizá como mujeres, hemos confiado demasiado en la razón y poco en esa intuición que es silenciosa, pero que el cuerpo sabe, recuerda y en ocasiones anticipa a lo que va a pasar y que, pese a ello, en muchas ocasiones prefiere quedarse callado. Es decir, nos hace llegar a la reflexión de ¿qué ocurriría si aprendiéramos a escuchar eso que nuestro cuerpo ya sabe, por historia o tradición?, pero que muchas veces nos negamos a hacerle caso.
En esta exposición titulada: “Ferales”, insumisas, faunas, floras y mineralias. Mónica trabaja en nuestra parte más recóndita, no es una muestra que haya sido de a bote pronto, es una muestra que su investigación se ha planeado por más de un año, misma que busca gritar a través de este conjunto de obras que demuestran ser el resultado detrás de la feminidad, y todo aquello que comprende la naturaleza de la mujer y que lleva a la vulnerabilidad de los deseos, recalcando lo estrictamente racional.
La exposición de Muciño, luce mucho y parte de eso es por culpa del museógrafo Salvador Pichardo, quien nos ha acostumbrado tanto a la galería Agustín Rivera como a la fundación Aldhebarán a contar con su invaluable apoyo en cada una de las exposiciones es presentadas, ya sea por la curaduría y todo lo que conlleva realizar un montaje, él sabe hacerlo de manera que admito, admiro muchísimo por su dedicación. Porque hace que su trabajo se vea tan fácil, no por nada lleva en esto más de 40 años en esto, incluso me atrevería a decir que le haría bien contar con una sala con su nombre por tantas muestras que nos ha presentado a lo largo de estas décadas ininterrumpidas.
Pero, volviendo a la exposición de Mónica, la cual les recomiendo ampliamente visitar, ya que, desde el inicio, nos presenta un cuadro al óleo de una mujer, donde su técnica se ve cada vez más limpia.
Si observamos con atención las piezas nos da la sensación que hace una cartografía de nosotras, dejando llevar al espectador a apreciar cómo una puede conectar a la otra y así sucesivamente, sin quitarle el brillo a las demás. Un ejemplo de ello, es la obra formada por con cinco mujeres, una de ellas se sostiene en el aire, otra más se ve como navega en territorio sutil y al mismo tiempo entrelazadas unas con otras, como si fuera una misma red, ya sea a través de las miradas, pero se alcanza a apreciar la manera de complicidad que existe y que pudiera existir si así quisiéramos todas.
En su obra maneja mucha iconografía que vale la pena ahondar, como las serpientes, o los insectos que por muy mínimos que los lleguemos a percibir, ellos son parte fundamental de la creación del mismo ser humano.
Mónica, no solamente nos presenta ahora esta muestra pictórica, sino que también les está ayudando a los niños de distintas localidades del municipio de Corregidora a ver de una manera más divertida el arte. Es una mujer con mucha estrella y entrega, veamos con qué otra exposición ya sea en lo individual o en lo colectivo nos sorprende en los próximos meses, tiene mucho que aportar a la comunidad artística.