Este 2026 se cumplen 200 años de la litografía en México, una técnica que no solo transformó la producción gráfica y editorial, sino que también hizo que se redefiniera la forma en que este arte comenzó a dialogar con la sociedad, a través de su impacto. Desde la llegada de la litografía al país, esta permitió democratizar la imagen impresa y abrió un espacio a la crítica social, mediante sátira política y la construcción de imaginarios colectivos. En este proceso fue que artistas como José Guadalupe Posada marcaron un precedente fundamental al utilizar la técnica del grabado como un vehículo de observación de lo que era la realidad mexicana.
En el marco de la conmemoración de esta técnica, la Facultad de Artes de la Autónoma de Querétaro ha comenzado a presentar una muestra de grabado, donde se pueden observar una serie de artistas que han dedicado su tiempo a dar a conocer la técnica del grabado. Entre ellos destaca la participación de Mari Mariel, artista oaxaqueña, que ha logrado proyectarse a nivel internacional, al destacar en su trabajo la exploración visual de la mezcla de identidad y tradición, presentando las raíces culturales que tenemos en el sur de nuestro país.
Las celebraciones por estos 200 años no se limitarán a solamente exposiciones, sino que se prevé la organización de un coloquio organizado por diversas universidades, encabezado por la Universidad Autónoma de México, con la intención de generar un espacio de reflexión académica y artística en torno a la historia y el pasar de los años de esta técnica, por lo que se busca descentralizar las actividades y extenderlas más allá de la CDMX hacia estados como Zacatecas y Querétaro.
Mirar hacia la historia de la litografía implica reconocer su papel en la circulación de imágenes, que en su momento y aun en la actualidad funcionan como herramientas de crítica social. La popularidad de figuras como “la Catrina”, nacida del ingenio gráfico de Posada, es un claro ejemplo de cómo el grabado logró sintetizar la ironía y la denuncia estética en una sola imagen que, con el paso del tiempo, este tipo de expresiones se han ido ampliando por cada uno de los artistas al expresar en sus grabados la preocupación actual, de manera conceptual el en el que vivimos, creando un diálogo con el espectador.
Mirar hacia la historia de la litografía implica reconocer su papel en la circulación de imágenes que, en su momento, funcionaron como herramientas de crítica social. La popularidad de figuras como la Catrina, nacida del ingenio gráfico de Posada, es un ejemplo de cómo el grabado logró sintetizar ironía, denuncia y estética en una sola imagen. Con el paso del tiempo, estas posibilidades expresivas se han ampliado, permitiendo que la técnica dialogue con nuevas preocupaciones visuales y conceptuales.
En la actualidad, el estado de Oaxaca se mantiene como uno de los principales centros de producción gráfica en México. Allí, la tradición del grabado continúa expandiéndose hacia formatos cada vez más grandes, hasta llegar a murales que logran incorporar una amplia gama de tonalidades y temáticas. Esta continuidad demuestra cómo una técnica asociada con su consumo masivo, durante el primer tercio del siglo XIX y décadas posteriores, ha logrado impregnar dentro del arte contemporáneo.
Sin embargo, Querétaro también ha sobresalido en el desarrollo con esta técnica y la exposición titulada Indulgencia, la Transformación del Rito deja claro todo lo que se puede hacer a través del grabado.
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