Natividad Sánchez

¿Y sí sí… está cambiando la imagen de México ante el mundo?

Hay frases que trascienden el deporte. Y este, ¿Y sí sí?, ya ha dejado de ser una expresión para convertirse en un estado de ánimo colectivo. Durante años hemos guardado ese optimismo casi imposible como buenos aficionados mexicanos que, torneo tras torneo, soñamos con ver a la Selección hacer historia. Ahora estamos ilusionados imaginando que ese sueño se puede convertir en realidad: México campeón del Mundial 2026. Pero más allá de la celebración deportiva, el verdadero triunfo comenzaría cuando el árbitro marcara el final. Porque un campeonato mundial no sólo cambia el palmarés de un país; cambia la manera en que el mundo lo observa. México ha cargado durante décadas con una dualidad internacional. Por un lado, es una de las naciones más visitadas del planeta. Según datos de la Organización Mundial del Turismo, antes de la pandemia llegó a colocarse entre los diez países con mayor número de visitantes internacionales y en años recientes se ha mantenido entre los destinos turísticos más importantes del mundo, recibiendo a más de 40 millones de turistas extranjeros anualmente. A pesar de la imagen que algunos países nos hacen, como Estados Unidos, al emitir alertas de no viajar a México por la inseguridad, y la narrativa internacional marcada por noticias sobre violencia, crimen organizado y producciones audiovisuales centradas en el narcotráfico. Pues lamentablemente millones de personas creen conocernos mas por una serie que por un viaje. Para muchos extranjeros, la primera referencia del país no es Chichén Itzá, Guanajuato o la Sierra Gorda de Querétaro, sino escenas de persecuciones, cárteles y violencia. Esa imagen, aunque basada parcialmente en problemas reales, nunca ha representado la vida cotidiana de la enorme mayoría de los mexicanos ni la experiencia de los visitantes que recorren el país cada año sin incidentes.

Los grandes eventos deportivos tienen la capacidad de romper estereotipos. Lo hicieron en España en 1992, Sudáfrica en 2010 y Qatar en 2022, donde millones de espectadores conocieron una realidad mucho más amplia que la que mostraban los titulares internacionales. Imaginen, sí los aficionados extranjeros estan disfrutando nuestro país en este 2026, qué pasaría, si México levantara la Copa del Mundo. Actualmente las cámaras no solo estan hablando del fútbol. Están mostrando ciudades llenas de vida, gastronomía, estadios modernos, infraestructura, tradiciones, hospitalidad y una cultura que difícilmente encuentra comparación.

Queridos lectores, el turismo ya no depende únicamente de playas o monumentos. Depende de la confianza. Cuando una persona decide viajar con su familia, busca sentirse bienvenida. Si durante el Mundial millones de visitantes regresaran a sus países contando que encontraron un México alegre, organizado, hospitalario y mucho más seguro de lo que imaginaban, esa recomendación tendría un valor imposible de comprar. Imaginemos el escenario más optimista. México campeón del mundo. Sin duda nuestra marca como país, alcanzaría una exposición mediática histórica. Las imágenes de celebración recorrerían cada continente. Las búsquedas sobre destinos mexicanos se dispararían y personas que nunca habían considerado visitar el país, decidirían hacerlo porque el Mundial les mostró un rostro diferente. Ahora les pregunto… ¿Y sí sí?

Periodista y conductora

Premio Internacional de Periodismo Turístico 2022

Otorgado por la OMPT

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