Cada año, la Feria Internacional de Turismo (Fitur) se perfila como un escenario indispensable donde México, lejos de ser un mero expositor, ha ido tejiendo con paciencia una narrativa propia que no solo vende destinos, sino identidad, cultura y visión estratégica. Desde hace décadas, nuestra presencia ha servido para abrir puertas con operadores, gobiernos regionales y periodistas especializados, siempre bajo la conciencia de que el turismo es mucho más que visitantes: es inversión, alianzas y posicionamiento de marca-país en el radar global. Hoy esa idea se materializa con más fuerza que nunca porque México llega a Fitur 2026 como “País Socio”, la figura más prominente de la feria, con la mayor oferta de su historia, y un pabellón de casi 1,800 m² que alberga a las 32 entidades federativas del país.
Estar en Fitur no es solo poner postales bonitas de playas o ruinas arqueológicas; es una decisión consciente de México para consolidarse como una potencia turística global en un momento clave. La industria representa casi el 9% del PIB nacional y genera millones de empleos. México ha ido calibrando su participación con base en objetivos claros: mostrar que sus 32 estados no son meras etiquetas, sino universos de experiencias únicas. Uno de los gestos culturales más emblemáticos de esta edición, que ha capturado la imaginación de madrileños y visitantes por igual, es la reinterpretación del icónico “Oso y el Madroño” de Madrid con un lenguaje artístico mexicano, particularmente con arte huichol que le da un nuevo pulso cromático y simbólico en plena Puerta del Sol. La presencia mexicana también ha significado el reconocimiento de actores regionales que trascienden fronteras: en Fitur 2026 se entregó el distintivo “Tres Veces UNESCO” a San Luis Potosí, un reconocimiento que eleva su perfil internacional y que, al mismo tiempo, refuerza el valor cultural, educativo y creativo de destinos que antes eran más locales que globales.
Y en medio de toda esta estrategia nacional, Querétaro tiene un lugar propio en el relato turístico de 2026. El gobernador Mauricio Kuri está presente en Madrid encabezando la delegación estatal dentro del pabellón mexicano, lo que sitúa a Querétaro no solo como destino industrial o de negocios, sino también como un actor turístico con propuestas culturales, naturales y de conectividad que compiten en los mercados europeos.
Queridos lectores, creo que más allá de cifras, pabellones y esculturas, la participación mexicana en Fitur a lo largo de los años ha contribuido a forjar una narrativa poderosa: México no es solo un destino de sol y playa, sino un país de experiencias diversas, identidades vivas y oportunidades culturales y económicas que dialogan con el mundo. En un contexto global donde la competencia turística es feroz, esta feria se ha convertido en un sitio donde México afirma quién es, qué ofrece y hacia dónde camina. La feria europea permite a nuestros protagonistas locales y nacionales, desde gobernadores hasta empresarios, tejer rutas de vuelo, atraer inversión y diversificar mercados más allá de los tradicionales. La apuesta de este año incluye también la proyección hacia Asia, en especial China, donde el gasto turístico es elevado y representa una oportunidad real de crecimiento para muchos destinos. Y si quieren ir, recuerden que ya hay vuelo directo.