Hay cosas que hacemos cuando viajamos sin preguntarnos por qué. Llegamos al aeropuerto, mostramos una identificación, pasamos por seguridad, dejamos nuestras pertenencias en una bandeja, subimos al avión y, cuando escuchamos que se cierran las puertas de la cabina de pilotos, simplemente pensamos que así debe ser. Pero detrás de cada uno de esos procedimientos existe una historia. Y muchas veces esa historia comenzó con una tragedia. El reciente caso del vuelo FZ1073 de Flydubai volvió a poner el tema sobre la mesa, ya que mientras el copiloto atacó al capitán utilizando el hacha de emergencia, el avión sufrió un descenso extremadamente rápido, afortunadamente no terminó en tragedia, pues otros pilotos que viajaban como pasajeros lograron aterrizar en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos. Actualmente el hecho se investiga como un ataque terrorista. Y aquí aparece una pregunta inevitable: ¿por qué hay un hacha dentro de la cabina? La respuesta es la paradoja de la seguridad: porque está ahí para salvar vidas. Las aeronaves llevan herramientas de emergencia para enfrentar incendios y otras situaciones que pueden requerir actuar dentro de la aeronave. El problema es que cualquier elemento diseñado para una emergencia puede convertirse, en circunstancias extraordinarias, en un riesgo. Pero quizá la pregunta más interesante sea otra: ¿por qué la puerta de la cabina permanece cerrada y reforzada? La respuesta tiene nombre y fecha: 11 de septiembre de 2001. Después de los atentados contra las Torres Gemelas, la seguridad de la aviación mundial cambió. Las puertas de las cabinas fueron reforzadas y se establecieron medidas para impedir que personas no autorizadas pudieran entrar.
La aviación volvió a aprender una lección dolorosa en 2015, cuando el copiloto del vuelo Germanwings 9525 provocó deliberadamente el accidente en los Alpes franceses. Después de aquella tragedia, Europa recomendó mantener al menos dos personas autorizadas en la cabina durante el vuelo y reforzó el análisis de la aptitud médica y psicológica de las tripulaciones. Ahora, el caso Flydubai plantea una pregunta diferente: durante años construimos barreras pensando principalmente en la amenaza que podía venir desde fuera de la cabina. Hoy volvemos a preguntarnos cómo proteger un avión cuando la amenaza, puede estar dentro de ella.
Queridos lectores, nuestro estado espera cerrar 2026 con más de 26 millones de visitantes y una derrama turística superior a 36 mil millones de pesos. Además, el Aeropuerto Internacional de Querétaro registró más de 182 mil pasajeros internacionales durante el primer trimestre del año, un crecimiento de 12.5 por ciento respecto al mismo periodo anterior. Es decir que, mientras nuestro estado busca atraer cada vez más viajeros, el mundo sigue preguntándose cómo hacer que viajar sea cada vez más seguro.
Y quizá la próxima vez que estemos sentados en un avión y escuchemos cerrar la puerta de la cabina no pensemos que nos están aislando de los pilotos. Pensemos que detrás de esa puerta hay décadas de aprendizaje, de protocolos y de lecciones que la aviación ha tenido que pagar demasiado caro. Porque viajar también es confiar. Y es que cada que tomamos un vuelo, confiamos nuestra vida a una tripulación, ¿lo habían pensado asi?
Periodista y conductora
Premio Internacional de Periodismo Turístico 2022
Otorgado por la OMPT
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