Natividad Sánchez

El Mundial ya está aquí… ¿Estamos listos para recibirlo?

La pregunta es si México aprovechará esta vitrina global para consolidarse como potencia turística o si dejará pasar una oportunidad irrepetible

El próximo 11 de junio comenzará uno de los eventos deportivos más importantes del planeta y, aunque los reflectores estarán puestos en los estadios, el verdadero partido para México se jugará fuera de la cancha. La Copa Mundial 2026 representa una oportunidad turística que pocas generaciones tienen la posibilidad de presenciar. Miles de aficionados llegarán a la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey para seguir a sus selecciones. Hoteles, restaurantes, agencias de viajes, transportistas, guías turísticos y comercios se preparan para una derrama económica histórica. Sin embargo, el reto no será solamente recibir visitantes, sino lograr que permanezcan más tiempo y conozcan otros destinos del país. Muchos turistas internacionales no viajarán únicamente para ver un partido. Aprovecharán la ocasión para recorrer playas, Pueblos Mágicos, zonas arqueológicas y ciudades coloniales. Destinos como Cancún, Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Vallarta, San Miguel de Allende, Guanajuato y Oaxaca podrían beneficiarse enormemente de este efecto secundario del Mundial, incluso sin ser sedes oficiales.

Para Querétaro, el Mundial representa una oportunidad especial. Aunque la ciudad no albergará partidos oficiales, su ubicación estratégica entre Ciudad de México y Guadalajara la convierte en una parada natural para muchos visitantes. Además, durante meses se habló de la posibilidad de que algunas selecciones utilizarán instalaciones queretanas como centros de entrenamiento; sin embargo, la mayoría de las delegaciones terminaron eligiendo otras sedes en México y Estados Unidos. Eso no significa que Querétaro quede fuera de la fiesta. Al contrario. Su aeropuerto, su conectividad carretera, su oferta hotelera, sus viñedos, la Sierra Gorda y los Pueblos Mágicos cercanos pueden atraer a miles de aficionados que buscarán experiencias distintas a las grandes ciudades mundialistas. También habrá que poner atención en los desafíos. La seguridad será observada por millones de personas. El transporte, la movilidad, los precios del hospedaje y la calidad de los servicios estarán bajo la lupa internacional. Un turista satisfecho puede convertirse en el mejor embajador de México; uno decepcionado puede compartir su experiencia con el mundo entero en cuestión de minutos. Hay que poner atención a las terminales aéreas como las del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Aeropuerto Internacional de Guadalajara y el Aeropuerto Internacional de Monterrey serán las principales puertas de entrada, pero aeropuertos regionales también podrían beneficiarse al recibir visitantes que buscarán combinar los partidos con otras experiencias. ¡Ojo! Para los viajeros nacionales será importante anticipar compras de boletos, reservar hospedaje con tiempo y considerar posibles saturaciones en carreteras, ya que el Mundial no solo moverá aficionados, sino también a millones de turistas que aprovecharán la fiesta futbolística para descubrir México.

Queridos lectores, el Mundial dura poco más de un mes, pero su legado turístico puede durar años. La pregunta es si México aprovechará esta vitrina global para consolidarse como potencia turística o si dejará pasar una oportunidad irrepetible. Porque cuando el árbitro marque el inicio del partido inaugural, no solamente comenzará una Copa del Mundo. También comenzará el examen más importante para el turismo mexicano de esta década.

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