Natividad Sánchez

El año del turismo astronómico

Febrero nos recordará la precisión de las órbitas cuando el día 17 se produzca un eclipse solar anular

Este año se perfila como un imán para los amantes del cielo nocturno y el turismo astronómico, una invitación a levantar la vista y dejar que los ritmos del cosmos marquen nuestra agenda. Desde la primera luna llena del año, una superluna conocida como la “Wolf Moon” que iluminó el cielo iniciando enero, hasta eclipses totales que oscurecerán el día en pleno verano, el calendario celeste está repleto de momentos que cautivarán tanto a científicos como a simples curiosos. Para iniciar, este mes de enero, el cielo ya nos ofreció una combinación de magia y ciencia: el día 3, la Luna de Lobo hizo su aparición, más grande y más luminosa de lo habitual. Esa misma noche y hasta las primeras horas del día 4 se dio el máximo de la lluvia de meteoros Cuadrántidas, y aunque la luz lunar pudo opacar algunos destellos, aún así se vieron caer como chispas fugitivas, sobre todo en los estados del norte como Chihuahua y Sonora.

Febrero nos recordará la precisión de las órbitas cuando el día 17 se produzca un eclipse solar anular, un “anillo de fuego” que solo será visible con seguridad total desde regiones polares, pero del que en México podremos seguir la progresión parcial a través de transmisiones en vivo. Llegado marzo, el día 3 marcará un momento imperdible: un eclipse lunar total, en el que la luna se teñirá de rojo, un espectáculo perfectamente visible desde México si la noche está despejada. Las fases principales desde el centro del país se darán desde antes del amanecer, así que madrugar o trasnochar junto a otros admiradores del cielo será parte de la experiencia. El 12 de agosto aparecerá el gran eclipse solar total, aunque no podremos ver la totalidad desde México, sí podremos observar la parcialidad si contamos con gafas especiales y filtros solares certificados. Mientras tanto, la misma noche del 12 al 13 tendrá lugar la esperada lluvia de meteoros Perseidas, que ofrece uno de los espectáculos más clásicos bajo cielos oscuros lejos de la contaminación lumínica, como los alrededores del Observatorio Astronómico Nacional en Baja California. El 28 de agosto nos regalará un eclipse lunar parcial, observable en Europa, África y América, una oportunidad para reflexionar también sobre ritmos más lentos y poéticos del cosmos. Más adelante, cuando lleguen los meses cercanos a noviembre y diciembre, veremos resurgir superlunas, como la llamada Luna del Castor alrededor del 24 de diciembre que serán perfectas para paseos nocturnos con amigos o familia bajo un manto dorado.

Para disfrutar cada uno de estos eventos desde México sin perdernos detalle, hay que prepararse con entusiasmo y con buen equipo: unas gafas con filtro solar certificado para los eclipses, telescopios portátiles y binoculares de calidad para observar planetas y detalles lunares, y cámaras con trípies y controles remotos para capturar las lluvias de meteoros o el tránsito de la luna eclipsándose.

Al final, 2026 no solo será un año para observar fenómenos en los cielos, sino para redescubrir nuestra conexión con el universo: una invitación a salir de nuestras rutinas, levantar la mirada y recordar que, sin importar dónde estemos en este planeta, compartimos una misma noche estrellada, llena de promesas por cumplirse. ¿Estás listo para mirar hacia arriba y dejar que el cielo te sorprenda?

*Periodista y conductora

Premio Internacional de

Periodismo Turístico 2022

Otorgado por la OMPT

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