Natividad Sánchez

Dubái, cuando el lujo se convierte en incetidumbre

Siempre recomiendo viajar con un fondo de emergencia disponible, ya sea en tarjeta internacional o efectivo

Las imágenes de viajeros durmiendo en aeropuertos, revisando compulsivamente sus teléfonos y preguntando en distintos idiomas cuándo saldrá su vuelo de regreso, nos recuerdan una verdad incómoda: ningún destino, por más moderno, lujoso o aparentemente estable que sea, está exento de un conflicto bélico en su entorno. Hoy, la postal de rascacielos y centros comerciales de Dubái se mezcla con la incertidumbre de turistas varados ante la cancelación de vuelos por tensiones militares en la región. Los conflictos en Medio Oriente suelen tener un efecto dominó en el espacio aéreo. Basta una escalada entre países vecinos o el cierre temporal de rutas estratégicas para que aerolíneas suspendan operaciones por seguridad. Y entonces ocurre lo impensable: miles de viajeros quedan atrapados en hoteles, aeropuertos o departamentos temporales sin saber cuándo podrán volver a casa. Pero más allá del impacto mediático, el episodio abre una reflexión necesaria: ¿estamos preparados para enfrentar un escenario así cuando viajamos? Viajar no solo implica elegir hotel y tours; también significa asumir riesgos. Y aunque nadie planea quedar en medio de una crisis, sí podemos planear cómo reaccionar.

Lo primero es mantener la calma y buscar información oficial. En el caso de Emiratos Árabes Unidos, las autoridades locales y aerolíneas suelen comunicar actualizaciones constantes. Además, es fundamental registrarse ante la embajada o consulado de tu país en el destino, en México te puedes registras ante el SIRME (Sistema de Registro para mexicanos en el Exterior). Ese registro puede marcar la diferencia si se organizan vuelos humanitarios o evacuaciones. Segundo: asegurar comunicación y recursos. En una situación de conflicto, los vuelos pueden cancelarse durante días. Por eso siempre recomiendo viajar con un fondo de emergencia disponible, ya sea en tarjeta internacional o efectivo, suficiente para cubrir al menos cinco días adicionales de hospedaje, alimentos y transporte. Tercero: tener lista una “maleta de contingencia”. No se trata de viajar con paranoia, sino con previsión. Una pequeña mochila que siempre esté lista para salir rápidamente debería incluir: identificaciones oficiales, visa y pasaporte, dinero en efectivo, cargadores y batería portátil, medicamentos personales y si es posible, un cambio ligero de ropa. Es importante tener un seguro de viaje con cobertura amplia. Muchos viajeros siguen omitiéndolo, pero en escenarios como el de Dubái puede cubrir noches adicionales, cambios de vuelo e incluso asistencia legal o médica.

También es importante evitar difundir rumores. Compartir noticias sin verificar solo aumenta el pánico colectivo. La prudencia es clave. Ahora bien, antes de viajar debemos informarnos sobre el contexto geopolítico del destino, hay que revisar alertas de viaje emitidas por cancillerías y checar y entender la ubicación del país. Dubái es un centro aéreo global, y también está en una región altamente sensible.

Queridos lectores, viajar en 2026 ya no es igual que hace una década. La pandemia nos enseñó sobre fronteras cerradas; los conflictos bélicos nos recuerdan que el espacio aéreo también puede detenerse. No se trata de dejar de viajar, sino de hacerlo con conciencia. Porque el verdadero lujo no es hospedarse frente al Burj Khalifa ni comprar en el mall más grande del mundo. El verdadero lujo es regresar con bien a casa.

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