Natividad Sánchez

Del traje a la laptop: Turismo de negocios

La pandemia aceleró una transformación que ya estaba en marcha: la digitalización del trabajo

El turismo de negocios ya no cabe en una sala de juntas. Se desbordó. Se volvió portátil, digital y, sobre todo, humano. Hoy no solo se viaja para cerrar acuerdos: se viaja porque el mundo entero se convirtió en una oficina posible. Durante décadas, ciudades como Nueva York, Londres, Singapur o Dubái concentraron el turismo corporativo tradicional: vuelos exprés, reuniones maratónicas y hoteles impersonales. En México, ese mapa se replicó en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, con polos emergentes como Querétaro que hoy vive un auge silencioso impulsado por la industria aeroespacial y tecnológica. Pero algo cambió: ya no es necesario “ir” a los negocios… porque los negocios pueden ir contigo. El mundo se preparó, sin planearlo del todo, para este giro. La pandemia aceleró una transformación que ya estaba en marcha: la digitalización del trabajo. Plataformas colaborativas, conectividad global y una cultura laboral más flexible permitieron que millones de personas dejaran de depender de una oficina física. Hoy, entre 40 y 80 millones de personas en el mundo se consideran nómadas digitales, una cifra impensable hace apenas una década. En paralelo, en países como Estados Unidos, este estilo de vida ya representa alrededor del 12% de la fuerza laboral. Este fenómeno no eliminó el turismo de negocios, lo transformó. Lo híbrido es la nueva regla. Ya no se trata solo de asistir a una convención, sino de quedarse unos días más, trabajar desde el destino y convertir el viaje en experiencia. El llamado bleisure (business + leisure) dejó de ser tendencia para convertirse en estándar.

Las cifras lo confirman. Tan solo el gasto global en viajes de negocios alcanzó los 1.64 billones de dólares en 2025, con crecimiento sostenido en los próximos años. Además, siete de cada 10 empresas reportaron más viajes corporativos en 2024 respecto al año anterior, y el 94% de los viajeros considera estos desplazamientos esenciales o útiles para su trabajo. Es decir, lejos de desaparecer, el turismo de negocios se está reinventando con más fuerza y propósito. Pero no todas las profesiones tienen el mismo pasaporte. Las carreras que mejor se adaptaron a este nuevo turismo son aquellas que viven en la nube: tecnología, marketing digital, diseño, finanzas, consultoría, creación de contenido y educación en línea. Son trabajos que no necesitan un lugar, sino conexión.

Queridos lectores, lo que viene es aún más interesante. El turismo de negocios del futuro será menos rígido, más tecnológico y profundamente experiencial. Las grandes ferias internacionales seguirán existiendo, pero complementadas por entornos híbridos. Las ciudades competirán no solo por infraestructura, sino por calidad de vida, conectividad digital y comunidad. Por eso destinos como Lisboa, Barcelona o Ciudad de México están atrayendo talento global que mezcla trabajo y vida. Y ahí está la verdadera revolución: el turismo de negocios dejó de ser un viaje obligatorio para convertirse en un estilo de vida.

Hoy, más de mil 500 millones de personas viajan internacionalmente cada año, y una parte creciente lo hace con la laptop en la mochila. Ya no se trata de escapar del trabajo, sino de llevarlo contigo. El reto para destinos como Querétaro no será solo atraer empresas, sino crear ecosistemas donde vivir, trabajar y viajar se sientan como lo mismo. Porque el nuevo viajero de negocios no busca solo cerrar tratos. Busca quedarse.

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