El muy lamentable accidente del Tren Interoceánico en Matías Romero, que desgraciadamente incluye muertos y heridos, retoma el cuestionamiento de obras oficiales en medio de un clima de desconfianza respecto a la posibilidad de que verdaderamente se conozcan las causas del descarrilamiento; se proceda con derecho y justicia; y se garantice la seguridad de los usuarios. Ciertamente, hay razones para ello, a pesar de que esto incomode a autoridades morenistas, alejadas de la aceptación de errores y propensas a la simulación.
Ante la tragedia, se ha desplegado una estrategia agresiva para intentar disminuir críticas y señalamientos sobre responsabilidades oficialistas. No obstante, investigaciones periodísticas han recuperado información que pone en entredicho aspectos relativos a la construcción, mantenimiento y supervisión de este proyecto lopezobradorista. A continuación, una muestra de ella.
Resultan muy valiosos los trabajos de la Auditoría Superior de la Federación, mismos que en reiteradas ocasiones registraron y advirtieron sobre fallas e irregularidades en diversos procesos y áreas. Sin embargo, al parecer, prevaleció la politiquería sobre las exigencias técnicas.
Se ha insistido, además, de corrupción: tráfico de influencias, conflicto de intereses y negocios al amparo del poder.
Destaca la participación de Gonzalo López Beltrán, Bobby, debido a que el 5 de julio de 2024, López Obrador dijo: “Gonzalo ha ayudado como honorífico en el Interoceánico, pero no cobra y no va a trabajar en el gobierno…”.
Conforme a un audio obtenido por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, respecto al negocio del balasto: “Bobby me dijo —aseguró Amílcar Olán, su amigo— que nos van a dar un frente en una mina, allá por Oaxaca (…) para que nosotros las explotemos. O sea, que yo la explote…”.
También hay una grabación telefónica entre Amílcar Olán (proveedor) y Pedro Salazar Beltrán, primo de los hijos de AMLO, misma que muestra un esquema de soborno. Aquí un extracto:
—Al laboratorio hay que pasarle su mochada cada tres mil metros cúbicos (…) para que autoricen y ya a la v&%$...
—Así es…
—Cada tres mil metros cúbicos ellos hacen un análisis del material, cómo está llegando. Entonces, cada tres mil metros cúbicos, pa’ su mochadita, su mochadita, pa’ que venga el palomazo que todo está bien, ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro pedo…”
Luego de las actuaciones de la morenista Ernestina Godoy -particularmente en la Línea 12, cuando era fiscal carnal de CDMX, y después de la maniobra con la que sustituyeron a Getz Manero para que hoy Godoy ocupe la titularidad de la FGR- crece la desconfianza porque, en buena medida, cómodamente el gobierno se investiga a sí mismo, como juez y parte.
Hay mucho que averiguar sobre este y otros megaproyectos lopezobradoristas, para conocer la verdad y deslindar responsabilidades sobre corrupción e ineficiencia. Sin embargo, a pesar de desgracias como la de Oaxaca, la experiencia indica que es poco probable que ello ocurra.

