Miguel Ángel Vichique

¿Morenismo ejemplar?

El regreso de Francisco Garduño, excomisionado del INM y amigo de López Obrador, causa indignación

A veces la narrativa oficial supera, incluso, sus propios límites, confiada en que la popularidad —y también el populismo— todo lo puede y alcanza para todo.

Casos hay muchos, desde premiados —que “se caen para arriba”— a pesar de lamentables resultados —algunos, incluso, criminales—; hasta los que reciben cargos en el extranjero (como protección); o quienes son tratados como intocables por representar promesas que deben ser preservadas a cualquier costo. Todo ello, en tanto las encuestas favorecen.

Asimismo, el lopezobradorismo considera 90% de honestidad —lealtad “a ciegas”—, y sólo 10% de experiencia. Y, junto con esto, la pretendida superioridad moral de los “no somos iguales”.

Recientemente, se han sumado otros hechos a los ya ampliamente conocidos (el amigo de AMLO, Ignacio Ovalle Fernández, de la corrupción de Segalmex a coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal; el llamado “Doctor Muerte”, Hugo López-Gatell, representante ante la OMS; el cuñado de Adán Augusto López, Rutilio Cruz Escandón, exgobernador de Chiapas y ahora cónsul en Miami; y tantos otros ejemplos simbólicos de hipocresía o cinismo, o ambos).

El regreso de Francisco Garduño, excomisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), miembro fundador de Morena y amigo de López Obrador —quien lo sostuvo—, causa indignación. Cuando era titular, el 27 de marzo de 2023, hubo un incendio en la estancia provisional del INM de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde murieron 40 migrantes y 27 más resultaron lesionados.

Garduño, impune y protegido, fue nombrado por Sheinbaum y Mario Delgado, director general de los Centros de Formación para el Trabajo de la SEP. Y, aún más, Delgado lo calificó como “funcionario ejemplar” (sic). Sí, el mismo que, obligado por una orden judicial, pidió disculpas públicas —que no fueron aceptadas—, y consistió en violación de derechos humanos.

También, Josefa González-Blanco deja la embajada de Reino Unido —a donde llegará Gertz Manero—, tras graves denuncias de hostigamiento laboral. Josefa, en mayo de 2019, renunció a la Semarnat luego de que retrasó la salida de un avión comercial por alrededor de 40 minutos para abordarlo. No obstante, fue nombrada embajadora. No es el único suceso, ya Isabel Arvide, cuando fue cónsul de México en Estambul, presuntamente amenazó al personal y, además, lanzó, como arenga de Independencia: “¡Viva López Obrador!”, ante la comunidad mexicana, y encontró un “¡No!”, como respuesta de asistentes.

Y qué decir de la compra de las nuevas “camionetotas” de lujo —“no puede haber justicia con privilegios”, dijo el nuevo presidente de la SCJN (de los “acordeones”), Hugo Aguilar—, matriculadas en Morelos para no pagar la tenencia. ¿Para eso tomaron el Poder Judicial? ¿Dónde quedaron los ministros del pueblo? ¿Y la austeridad republicana?

El morenismo en el poder agrega nuevos capítulos que acumulan contradicciones —y privilegios que criticaron—, y sepultan su tan presumida ejemplaridad. Ahora, ante la realidad, a seguir intentando justificar lo injustificable.

Te recomendamos