Como nueva farsa de la mal llamada 4T, que podría llevar como título “No es lo mismo, pero es igual”; tenemos la obra que tiene como protagonistas al polémico Marx Arriaga (en resistencia desde su oficina), ahora exdirector general de Materiales Educativos, y su jefe el encargado de la Secretaría de Educación Pública, exdirigente morenista y reconocido viajero, Mario Delgado.
En medio de los enredos mediáticos, con lo caricaturesco del caso, no puede perderse el fondo del asunto, mismo que la responsable del Poder Ejecutivo puntualizó al señalar que con la llegada de Morena al poder, en 2018, cambiaron las cosas “con nuevos libros de texto y esos no van a cambiar, la nueva Escuela Mexicana es parte de la transformación que estamos viviendo” (sic).
O sea, que el afán de ideologizar la educación —independientemente de ineficiencia y limitaciones comprobadas— prevalece con o sin este Marx, tan protegido por Beatriz Müller, la esposa del demagogo de Macuspana. El objetivo es el mismo, la obra continúa.
Es evidente que los problemas educativos se agudizaron con los resentimientos e ignorancia de López Obrador, y que los libros de texto gratuitos (repletos de errores y absurdos) se convirtieron en espejo fiel de las intenciones del populismo autoritario que los inspira, y estuvieron en manos de un personaje como Arriaga.
Prueba de ello es, entre muchas otras bravatas, la que repitió este Marx a uno de las personas que lo intentó acompañar a la salida de la secretaría: “pero voltee a la cámara para que quede marcado en la historia que fue usted uno de los quecorrió al que diseñó los libros de texto en este país, desde el obradorismo y desde el humanismo mexicano”. Y sí, aunque resulte difícil de creer, él fue quien instrumentó los contenidos ¡Vaya irresponsabilidad! Como diría el clásico, “por eso estamos como estamos”.
Sin embargo, en el extravío educativo habrá que considerar, también, a Sheinbaum y a Delgado. Este último, tan mediáticamente señalado por presuntos nexos con crimen organizado y corrupción.
De hecho, no hace mucho trascendió su altercado con el periodista Marco Levario, director de Etcétera, quien lo cuestionó respecto a Sergio Carmona, el “Rey del Huachicol”, asesinado en una barbería de San Pedro Garza García, Nuevo León.
Se han enredado en los motivos por los cuales echan a Arriaga. Se sabe que Delgado le había ofrecido otros cargos —“en la construcción del movimiento”— y hasta una embajada en un país latinoamericano (al parecer, Costa Rica), pero no aceptó porque estuvo en desacuerdo en cambiarle “una sola coma” a los libros.
También se dijo que este show obedece a que rechazó la inclusión de mujeres en la historia, lo cual fue negado por quien quieren remover, pero sigue transmitiendo desde su oficina, ubicada en lo que ahora llama “corrupta institución”; o sea, la SEP.
Marx se victimiza y Delgado se justifica, pero ambos coinciden en su afán por ideologizar. Lo que conviene es tener presente que con este Marx texcocano, o sin él, sigue la ideologización morenista.