Miguel Ángel Vichique

Incongruencias del oficialismo sobre la libertad de expresión

Aún nos encontramos en el período de la supuesta “consulta” sobre los Lineamientos Generales de Protección de los Derechos de las Audiencias -que incluyen la trampa gubernamental de control a través de una Comisión Reguladora-, y el oficialismo morenista sigue mostrándose con mentiras y contradicciones, como lo demuestran -entre otros- los casos de la lista negra de periodistas críticos -que hizo pública la exdirigente de Morena y actual Consejera Jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde-, y el del extraviado “Andy” López Beltrán a quien le retiraron la visa norteamericana y protagonizó un nuevo y demencial ridículo (temas que merecen análisis por separado).

Todo ello bajo la protección de Sheinbaum, quien dijo: los comentócratas (sic) “no quieren al gobierno, ¿y por qué no lo quieren?, pues porque no les damos ´chayote´, así, tan sencillo como eso”. Con este simplismo reduccionista, dejó fuera cualquier posibilidad de que se critique a su gobierno y movimiento por corrupción, ineficiencia, vínculos con el crimen organizado, huachicol, narcotráfico, excesos, privilegios, demagogia, simulaciones y un largo etcétera.

Más allá de que este pronunciamiento niegue la realidad y obedezca a una visión autoritaria y antidemocrática (de pensamiento único, el suyo), resulta peligroso. ¿Y los comunicadores honestos, profesionales e independientes que no quieren ni reciben “chayote” del oficialismo, y lo investigan y denuncian?; o bien, tienen visiones diferentes como ocurre en democracia.

Alejados de la autocrítica, les incomoda el ejercicio periodístico no controlado. Casos de gobernadores morenistas hay varios, entre ellos Layda Sansores y Alejandro Armenta. Además, Rocío Nahle, de Veracruz -donde han muerto 3 de los 7 periodistas asesinados en México, en lo que va de este año-, sostuvo: “Es momento de ordenar, es momento de retomar la ética en una profesión tan noble como es el periodista; pues un periodista al igual que un médico, un ingeniero, debe tener ética en su profesión”. Sí, también en la política, en ambas profesiones. Son necesarios códigos de ética de medios, aunque cuándo van a cumplir sus códigos los políticos que prometieron no mentir, no robar y no traicionar, y ya sabemos.

Respecto a las listas, también destaca Salomón Jara, gobernador morenista de Oaxaca, que -un día antes del asesinato del periodista Alejandro Leyva, quien lo había criticado y responsabilizado si algo le pasara-, señaló: “vamos a hacer una descripción de todos los portales que nos odian para que cuando ustedes me pregunten de esos portales, si están dentro de esos, yo no se los voy a contestar” (sic).

¿Más pruebas?

En cuanto a los Lineamientos, la Conferencia del Episcopado Mexicano estableció que “ninguna autoridad administrativa puede erigirse en calificadora de la verdad, particularmente tratándose de ideas, opiniones, convicciones, creencias, sean o no religiosas”.

Sheinbaum, en reciente aparición histriónica, aseguró: “hay la mayor libertad de expresión de la historia”. ¿Deveras?

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