En medio de la maniobra discursiva oficialista que incluye defensa de soberanía, acusaciones de traición a la patria y demás -ante señalamientos de gobernadores vinculados al narco, y particularmente al caso Rocha Moya-, la crisis de la primera gobernadora de Baja California, la morenista Marina del Pilar Ávila -al igual que otras de la 4t- se pretende minimizar y blindar aún contra las evidencias y la lógica.
Destacan las narcomantas que la vinculaban con el grupo criminal “Los Rusos”, facción del Cártel de Sinaloa, y el retiro de su visa y la de su entonces esposo Carlos Torres Torres, por el gobierno estadounidense.
Respecto a su ahora ex esposo -separación legal en octubre de 2025-, la FGR lo investiga por presunta participación en tráfico de armas, lavado de dinero y hasta narcotráfico (se ha publicado que recibía sobornos de “Los Rusos”).
El periodista Héctor de Mauleón dio a conocer videos que exhiben a Marina del Pilar ofreciendo información a agencias norteamericanas para negociar acusaciones en su contra.
“Están diciendo que van a levantar cargos, hasta una orden de extradición -afirmó en uno de los audios-, y estoy dispuesta siempre a hablar de lo que yo pueda saber, cómo apoyar, cómo cooperar. Yo estoy diciendo lo que yo he escuchado, y lo que he escuchado en las mesas de seguridad, tampoco es que lo escuche en otras partes”.
A pesar del contenido con su voz, se victimiza. “Jaime Bonilla -aseguró- me ofreció reunirme con personas de Estados Unidos para platicar el tema relacionado con mi visa (…) Fui víctima de una operación de engaño y de venganza política”. Miente pues, en un audio, aseguró: “Nos sentamos con todas las agencias, ahí estaban todos, también el Departamento de Justicia”.
Desconcertante la declaración del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien expresó: “en las mesas de seguridad, ¿Qué se ve?, ¿Qué es información que se pudiera compartir? Incidencia delictiva, blancos prioritarios o casos que hay en curso, sería lo único que se pudiera compartir (…) se abriría una investigación si hubiera un delito, pero en el audio, pues no, sinceramente no se infiere ningún tipo de delito”. Entonces, ¿la información de las mesas de seguridad estatales no es tan importante? ¿de veras?
Bonilla, fundador de Morena en ese estado y actual comisionado político del PT, subraya: “imagínate que le hubiera sugerido yo, su enemigo mayor, ¿me iba a hacer caso?”. Y recuerda cuando, como senador morenista: “hablo en Palacio con López Obrador, ahí le dije qué estaba pasando (…) Me dijo, ‘¿tienes pruebas?’, le dije sí, sí tengo pruebas. Aquí te traigo cuatro expedientes de activos que ahora se dedican a cruzar droga. O sea, el gobierno del estado se convirtió en un cartel. ‘No, que no lo puedo aceptar’. Ahí están las pruebas. ‘Pero es que eso no lo sabe la gobernadora’. Claro que sí (…) el presidente sí va a Baja California, pero va a levantarle la mano a Marina”.
Sí, los caminos llevan a AMLO y el oficialismo se empeña en otra defensa insostenible.