Seguro las marcas expositoras en la pasada Expo de Guadalajara, lo percibieron: los compradores de franquicias hacen preguntas más exigentes que años atrás. Y es que buscan pruebas, adiós a las promesas y con ello, al modelo de negocio “patito”.
Los potenciales franquiciatarios se han vuelto mucho más selectivos a la hora de invertir. El entusiasmo sigue siendo importante, pero ya no es suficiente para cerrar un trato. “Una franquicia que luce atractiva sobre el papel vende una historia, pero una verdadera oportunidad de franquicia vende pruebas”
Hoy en día, los emprendedores no se fijan solo en las proyecciones, sino también en la rentabilidad de cada unidad, en la satisfacción de los inversionistas que ya componen la red de la franquicia de su interés, y en la validación sincera de sus operadores.
“Unas finanzas claras y conservadoras, junto con un flujo de caja predecible, se están convirtiendo en requisitos básicos”, asegura un experto en el giro de alimentos. Sin olvidar que “lo que distingue a las verdaderas oportunidades es la disciplina operativa que se lleva a cabo tras bambalinas”. Saben que las marcas que resistieron episodios como el covid, fueron aquellas con operaciones sencillas y eficientes.
El entorno empresarial y comercial es cada vez más exigente en su competencia, ¿qué busca entonces un inversionista en franquicias? Su transparencia, disciplina operativa y una probada capacidad de la marca para ayudarlo.
Y de lo que poco se habla es de si esta “aventura” decide hacerla en compañía de un socio, ¿cuáles serían las ventajas y desventajas? Y es que ya sea un cónyuge, hermano, amigo cercano o un aliado de negocios de larga trayectoria, cada vez más aspirantes a ser franquiciatarios optan por comenzar con un socio.
"Contar con alguien que esté igualmente involucrado puede mantener a ambas partes concentradas, motivadas y avanzando" nos dijo el creador de un holding de franquicias. “Las personas adecuadas, puede acelerar el crecimiento de la sucursal, reducir el estrés y crear un negocio más sólido que el que cualquiera de los socios podría haber construido por sí solo”.
Para los emprendedores que se plantean adquirir una franquicia, elegir al socio adecuado puede ser tan importante como elegir la franquicia adecuada. Ser propietario de una franquicia con un socio no es automáticamente más fácil, ni tampoco inherentemente más difícil.
La relación de socios en una franquicia funciona mejor cuando las expectativas se establecen desde el principio. El éxito depende en gran medida de elegir a la persona adecuada, establecer expectativas claras y aprovechar la estructura inherente del sistema de franquicia.
La clave no reside simplemente en la participación de dos personas, sino en asegurar que cada una comprenda su función, se comunique abiertamente y comparta la misma visión a largo plazo. Repartir los costos iniciales, brindar mayor seguridad financiera y compartir las responsabilidades operativas suele reducir parte de la presión que sienten los nuevos franquiciatarios durante sus primeros años.