Hace unos días platiqué con un amigo sobre los comentarios de tres conductores queretanos en los que se burlan de la exclusión de las mujeres periodistas de un evento realizado en la Zona Militar. Con un tono de infinito aburrimiento me dijo: "Ya supérenlo".
Confieso que su comentario me sorprendió. ¿Debemos las mujeres aprender a superar las omisiones, la falta de oportunidades y las violencias que se ejercen contra nosotras? ¿Tenemos que callar ante la discriminación estructural que padecemos? ¿Acaso "aburrimos" con el tema, y quejarnos cuando alguien afirma que "no importamos" nos impide disfrutar lo alcanzado?
Durante años nos inculcaron que "calladitas nos vemos más bonitas". Nos han llamado locas e histéricas por quejarnos; nos hicieron creer que exageramos al denunciar la exclusión y nos pidieron paciencia ante la violencia, la falta de oportunidades y los límites a nuestra autonomía.
La desigualdad que limita el desarrollo humano y profesional de las mujeres está naturalizada por estructuras socioculturales históricas (principalmente el patriarcado y el machismo) que legitiman roles desiguales: la dominación masculina y la sumisión y limitación femenina se consideran "normales". Esa normalización perpetúa estereotipos, prejuicios y violencia simbólica; encadena a las mujeres a la crianza, invisibiliza abusos y justifica su subordinación.
"Ya supérenlo" equivale a decir a las mujeres no te quejes, aguántate, acéptalo. Minimiza las demandas del movimiento feminista y es otra manera de decirnos que "calladitas te nos vemos más bonitas".
A nosotras nos dicen que debemos ser pacientes; que los cambios deben ser paulatinos. Que nos toca aguantar porque nuestras demandas requieren presupuesto que "no hay". Que debemos cuidarnos porque los agresores "son así" y no hay solución. Que debemos "superarlo" porque el sistema es injusto y ni modo. "Ya superen" los chistes machistas, la falta de corresponsabilidad en la crianza y el cuidado, la disparidad salarial, la violencia sexual, la exclusión institucional, los feminicidios.
En su ignorancia pretenden que seamos nosotras las que superemos los comentarios sexistas, las violaciones a nuestros derechos humanos, la violencia que ha sufrido el 75% de las mexicanas, la exclusión de cargos públicos, la precariedad salarial, la carga de cuidados, crianza y trabajo doméstico, la falta de acceso a la justicia y el control sobre nuestros cuerpos. Nos lo presentan como una responsabilidad exclusivamente nuestra y no como lo que es: una responsabilidad del sistema patriarcal y de los hombres que nos agreden.
Ya es hora de que los hombres revisen sus conductas frente a la desigualdad, la violencia y la discriminación contra las mujeres.
No lo superaremos hasta que los hombres y las instituciones asuman su responsabilidad frente a la desigualdad y la violencia. Superar la masculinidad tóxica es responsabilidad de ustedes.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
Red Nacional de Alertistas.
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