La violencia contra las mujeres es un problema de proporciones epidémicas. De acuerdo con el INEGI, en nuestro país 66.1% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia. Cinco de cada 10 ha sufrido violencia sexual y 11 son asesinadas cada día. Querétaro se encuentra entre los primeros 5 lugares en la mayoría de las categorías de violencia que analiza la ENDIREH-INEGI y tiene el deshonroso 1er lugar nacional de violencia contra las mujeres en entre octubre de 2020 y octubre de 2021. Además, en 2022 se registró el mayor número de feminicidios en la historia de nuestro estado y varios semáforos delictivos están encendidos en delitos que atentan contra las mujeres, como es la violación. A pesar de todo esto la acciones para abordar estas tasas inaceptables de violencia contra las mujeres brillan por su ineficacia.
Lograr poner fin a la violencia contra las mujeres requiere de acciones urgentes y concretas concebidas desde la perspectiva de género. Requiere de fortalecer los sistemas de recopilación de datos para contar con información confiable. Requiere de la rendición de cuentas de las y los funcionarios, no solo de quienes hacen uso de ella, sino de quienes son omisos en su atención. Requiere de un acompañamiento efectivo para la recuperación, sanación y restitución de los derechos de las víctimas.
Para erradicar la violencia contra las mujeres es necesaria la prevención para detenerla antes de que inicie y crezca. Es necesario cambiar conductas socio-culturales y transformar las actitudes y los sistemas que la propician y perpetúan desde la educación básica. Es necesario contar con las medidas necesarias para la protección de las mujeres que corren un alto riesgo de vivir violencias graves y proteger sus vidas y las de sus hijos e hijas. Es necesario brindar apoyo efectivo a las víctimas y sobrevivientes de violencia. Es necesaria la intervención en crisis, la respuesta policial inmediata y un sistema de justicia que comprenda el trauma de las víctimas y garantice la reparación integral del daño.
Es necesario capacitar y evaluar de manera constante a las y los servidores públicos para evitar revictimizar a las víctimas y a las sobrevivientes. Es necesario generar programas de acompañamiento psico-jurídico que permita a las mujeres recuperar su seguridad y salud para superar los impactos físicos, mentales, emocionales y económicos que la violencia tiene en sus vidas.
La erradicación de la violencia contra las mujeres necesita menos ocurrencias, menos clases para hacer piñatas, menos desayunos y eventos sociales y muchas menos fotos. Requiere de escuchar a las expertas en la materia. Requiere de menos amiguismos y comadrazgos. Requiere de un cambio urgente en la peligrosa dirección que ha tomado el IQM.
Pero sobre todo requiere de la voluntad política de quien toma las decisiones en el gobierno del estado. Eso es, definitivamente, lo que más falta hace.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
Red Nacional de Alertistas.
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