Maricruz Ocampo Guerrero

La historia de lo absurdo

Los desafortunados comentarios sobre la conquista de México hechos por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, en los que minimiza o ignora violencias históricas y reivindica a Hernán Cortés con enorme nostalgia del pasado imperial, hablan mal de ella pero sobre todo de la derecha mexicana que la trajo de paseo por nuestras tierras.

Si bien revisar la historia a más de 500 años de distancia con valores liberales del siglo XXI no es lo ideal, tampoco lo es romatizar uno de los genocidios más terribles de la historia mundial en el que millones de hombres, mujeres, niños y niñas perdieron la vida y culturas milenarias desaparecieron.

La llegada de Cortés a México es sin duda uno de los hechos históricos más importantes, no solo para nuestro continente, sino para el entramado mundial. Su llegada marcó el arranque formal de la colonización a gran escala de América, a la que se sumarían, ingleses, portugueses y franceses.

A él debemos que el español sea el 4o idioma más hablado del mundo. Sin embargo España tampoco sería lo que es sin las riquezas que dominar, esclavizar y explotar a un continente trajeron consigo, especialmente la plata mexicana. También es innegable que sin la polvora china y el conocimiento astronómico y matemático desarrollado por los árabes la llegada de España a México habría sido diferente.

El "hubiera" no existe, y menos en la historia. Por eso remontarse 500 años para insultar a una nación y celebrar el exterminio de millones es una bajeza. Y eso va también para quienes han pedido que el Reino Español se disculpe por las atrocidades del pasado, algo que es muy distinto a reconocer y aceptar lo que ocurrió.

La señora Díaz Ayuso considera el sacrificio humano estaba instaurado en el Méjico (con "J" como ella lo escribe) del siglo XVI especialmente en Tenochtitlan era una barbarie. L

Su ceguera le impide voltear a ver su propia historia: el mestizaje peninsular con los pueblos musulmanes (que hoy pretende blanquear), la perversa expulsión de las y los judios y una inquisición que dislocaba huesos, quemaba herejes y aterrorizó por siglos a España y sus colonias. Y, para no irnos tan lejos, las ateocidades reslizadas por su "santo patrono", el generalísimo Franco, que torturó, desapareció y asesinó a miles de españolas y españoles y a millones más les empujó al exilio.

Tras el aguacero de critícas que recibió, Díaz Ayuso dijo que la Presidenta de México había usado su visita para dividir: "Se puede estar o no de acuerdo con las ideas, o con lo que defiende cada uno, pero el respeto está por encima de todo". Algo paradójico, después de insultar a más de 120 millones de mexicanos y mexicanas.

Negar el impacto de Cortés en la historia de nuestro país sería tan grave como negar a Moctezuma, pero celebrarlo como el transformador benévolo que vino a educar a un pueblo salvaje es llevar el argumento hasta el absurdo.

Titular de Aliadas Incidencia

Estratégica e integrante de la

Red Nacional de Alertistas.

X: @mcruzocampo

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