Hace unos días tuve la oportunidad de charlar con la periodista y escritora española Nuria Varela sobre la importancia de concebir espacios educativos que tomen en cuenta las necesidades de las mujeres, especialmente de aquellas que, por razones culturales o por haber vivido violencia, no tuvieron acceso a la educación.
A lo largo de su trabajo en favor de los derechos humanos de las mujeres y la erradicación de las violencias, Varela ha enfatizado la importancia de la educación con enfoque feminista para construir una sociedad verdaderamente igualitaria. La escritora señala que los estereotipos, prejuicios y roles de género siguen impidiendo la participación de las mujeres en ámbitos tradicionalmente ocupados por hombres, como las Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas (STEM). Esto ha provocado que, aun cuando en muchas universidades existe una mayoría de alumnado femenino, las mujeres se concentren en carreras consideradas “adecuadas” para ellas.
Un artículo publicado en la Gaceta UNAM en marzo de 2023 reveló que de un total de 369 mil 607 estudiantes de bachillerato, licenciatura y posgrado, el 51.97 por ciento eran mujeres y el 48.03 por ciento hombres y que el 56.97 por ciento de las mujeres se gradúan y se titulan frente al 43.03 por ciento de los hombres. De acuerdo con este reportaje, en 2021 la UNAM expidió 18 mil 157 títulos de licenciatura, 59.92 por ciento a mujeres y 40.08 por ciento a hombres. Sin embargo, en los niveles de maestría y doctorado los hombres continúan siendo mayoría entre quienes obtienen el grado, con 53.27 por ciento y 55.71 por ciento, respectivamente además de ocupar más puestos como investigadores (35.32 por ciento de mujeres frente a 64.68 por ciento de hombres).
En el seminario La igualdad se aprende, la (des)igualdad también, Varela advirtió que, a pesar de los avances alcanzados, las nuevas generaciones no están siendo educadas desde una perspectiva feminista y, en consecuencia, los contenidos académicos no se sustentan plenamente en la igualdad. Esta falta de enfoque tiene efectos visibles, particularmente en la participación económica. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, a noviembre de 2025 solo el 45.1% de las mujeres es económicamente activa, frente al 74.6% de los hombres. Además, entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, el número de mujeres que participan en actividades económicas disminuyó en 440 mil, mientras que la participación masculina aumentó con 278 mil nuevos empleos.
Para Nuria Varela, la forma en la que como sociedad hemos normalizado estas cifras no debería sorprendernos, pues las desigualdades están tan profundamente arraigadas que muchas veces dejamos de verlas o las vemos como algo normal.
Nuria Varela visitará Querétaro el próximo 7 de marzo, en el marco del 8M, una oportunidad única para comprender por qué el feminismo es indispensable para transformar la educación en una herramienta real de igualdad.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
Red Nacional de Alertistas.
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