Hace unos días, en un evento convocado por el Comandante de la XVI Zona Militar en Querétaro, el General de Brigada DEM Guillermo Lira, que reunió a directores de medios de comunicación y reporteros de Querétaro, se excluyó completamente a las mujeres periodistas.
Si bien no es la primera vez que esto ocurre, sí es la primera vez que, de manera pública, diversos comunicadores se burlan de la indignación justificada de sus compañeras, algo que seguramente ocurre con frecuencia en lo privado.
En Querétaro, como en otras partes de México, excluir a las mujeres reporteras, conductoras y directoras de medios es una práctica común que, sin embargo, rara vez es denunciada o cuestionada por actores políticos, comunicadores y autoridades.
Incluso pareciera que la ausencia de las mujeres de estos espacios es "normal" y que ellas deberían aceptarlo, sobre todo en un estado como Querétaro donde las mujeres que ocupan puestos directivos o de toma de decisión (no solo en medios, también en la administración pública, empresas y comunicación social) son contadas con los dedos de una mano.
El lamentable comportamiento que hace unos días mostraron los periodistas Adán Olvera, Aurelio Peña y Mario León durante la transmisión de su programa Blanco & Negro pone de manifiesto la desigualdad, discriminación y violencia que priva en Querétaro contra las mujeres periodistas a manos de sus compañeros.
En el video se observa a Adán Olvera y Aurelio Peña burlarse de su colegas, a las que llaman "ardidas", por quejarse de no haber sido consideradas para asistir al evento en la Zona Militar, al tiempo que Mario León dice entre carcajadas: "No las invitan porque no importan". Ese tipo de comentarios muestra lo difícil que es ejercer el periodismo como mujer en Querétaro: ellas no importan; ni su opinión, ni su trabajo, ni su integridad, ni sus derechos.
El problema se agrava porque son las propias autoridades quienes han solapado las conductas machistas de muchos comunicadores que les sirven para sus fines políticos, sobre todo en tiempos electorales. A estos personajes y a otros como ellos los han envalentonado desde los pasillos del poder; por eso no es nada sorprendente la tardía y tibia respuesta del Gobernador del estado ante los hechos.
De acuerdo con la UNESCO, las mujeres periodistas y trabajadoras de los medios de comunicación enfrentan crecientes ataques tanto externos (políticos, crimen organizado) como internos (para muestra, el video en cuestión) y son objeto de amenazas graves.
La violencia por razón de género a la que están expuestas las comunicadoras abarca la estigmatización, el discurso de odio, comentarios sexistas, el trolling, agresiones físicas, acoso, hostigamiento y abuso sexual, violación e, incluso, el asesinato. Miroslava Breach, Lourdes Maldonado y Patricia Ramírez González nos lo recuerdan. En Querétaro, uno de los estados con los más altos índices de violencia contra las mujeres, ellas no importan.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
Red Nacional de Alertistas.























