Maricruz Ocampo Guerrero

Educar al cavernícola

Hace años, en la Ciudad de México, el comediante César Bono protagonizó la obra de Rob Becker, "Defendiendo al Cavernícola", en la que, desde el humor, el autor narra los malentendidos en las relaciones entre hombres y mujeres. Esta obra, que en México se llamó originalmente "Educando al Cavernícola", sigue en cartelera en la Ciudad de México y es una de las producciones teatrales con más representaciones de la historia del teatro.

Llama poderosamente la atención que la obra de Becker, escrita hace más de 35 años, siga siendo un éxito teatral, pero, sobre todo, que siga siendo vigente en 2025. Tal vez es porque utiliza el humor para abordar las brechas de comunicación entre hombres y mujeres; o tal vez es porque se ha actualizado para reflejar los contextos modernos, pero, ¿será acaso que sigue siendo relevante porque no hemos logrado destrabar las dinámicas que sujetan a hombres y mujeres en estereotipos y roles que limitan su desarrollo pleno?

Desde hace años, un gran sector del feminismo se ha enfocado en estudiar las relaciones entre mujeres y hombres que han generado contextos de desigualdad, discriminación y violencia que aquejan mayormente a las mujeres. Algo que hemos encontrado es que los estudios de género son cruciales para entender las dinámicas de poder, lo que significa ser hombre y ser mujer en nuestra cultura y el impacto diferenciado de las leyes en las experiencias individuales, las normas sociales y las estructuras institucionales. Los estudios de género, desde la teoría feminista, fomentan la empatía, combaten la discriminación y proporcionan herramientas para promover la igualdad; mejoran el pensamiento crítico y la preparación profesional en campos como el derecho, la salud y la educación.

Una de las razones principales que la mayoría de los hombres esgrimen para no participar en debates sobre estudios de género es porque entienden el género como algo que concierne únicamente a las mujeres. Por eso es importante aclarar, una vez más, que los estudios de género abarcan tanto a hombres como a mujeres. Si no comprendemos que el género se refiere a una construcción de la identidad determinada por estereotipos, prejuicios y los roles socioculturales y que las normas de género están intrínsecamente ligadas a nuestra vida cotidiana no lograremos alcanzar la igualdad ni el respeto a la dignidad de todas las personas.

Es esencial que los hombres aprendan y defiendan los derechos de las mujeres y erradiquen las causas de la exclusión, la falta de oportunidades y la distribución inequitativa de las tareas domésticas y de cuidado de su quehacer cotidiano. Es además indispensable que asuman la responsabilidad sobre la violencia que ejercen y actúen en consecuencia. Comprender estas dinámicas es lo que verdaderamente los convierte en aliados activos, lo cual es fundamental para una sociedad pacífica, sostenible y democrática.

Educar al cavernícola es dejar atrás la prehistoria para avanzar hacia la igualdad.

Titular de Aliadas Incidencia

Estratégica e integrante de la

Red Nacional de Alertistas.

FB: maricruz.ocampo

Twitter: @mcruzocampo

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