Llegó junio. Este mes, además de marcar la mitad de un año que se ha ido rapidísimo, también da inicio a uno de los eventos deportivos más importantes del mundo: el Mundial de Futbol. En esta edición, México comparte la sede y desde hace meses hemos visto cómo este acontecimiento ha impulsado cambios en infraestructura, programas culturales y espacios públicos del país.
Por supuesto, el arte no ha quedado fuera de esta conversación. Diversos museos del país han preparado exposiciones que exploran la relación entre el futbol, la identidad, la cultura y la sociedad. Entre ellas destaca la exposición que presentará el Museo Franz Mayer, enfocada en el diseño gráfico, arquitectónico y visual que ha acompañado a los mundiales celebrados en América.
Una de las exposiciones más llamativas de este programa cultural es Gigantes del Futbol, una muestra que la semana pasada ocupó titulares nacionales y se convirtió en tema de conversación en redes sociales. Instalada sobre Paseo de la Reforma, está conformada por enormes figuras de futbolistas elaboradas por artesanos de Iztapalapa especializados en la cartonería. Se trata de piezas que rinden homenaje a algunas de las figuras más representativas de este deporte.
Durante las manifestaciones de integrantes de la CNTE, varias de ellas resultaron dañadas. Las opiniones no se hicieron esperar. Algunos condenaron el acto; otros lo interpretaron como una acción para visibilizar demandas sociales que han permanecido sin respuesta por mucho tiempo. Lo cierto es que las intervenciones sobre obras de arte suelen generar una enorme atención mediática. El arte se convierte entonces en un vehículo para amplificar un mensaje que, de otra manera, podría pasar desapercibido. Hoy las piezas están siendo restauradas. Dentro de poco volverán a Paseo de la Reforma para lucir como si nada hubiera sucedido. Y precisamente ahí es donde surge mi inquietud. ¿Por qué existe tanta prisa por borrar las huellas del conflicto? ¿Por qué resulta más sencillo reparar una escultura que atender las causas que originaron la protesta?
Durante años, colectivos de familiares de personas desaparecidas, víctimas de violencia y distintos grupos sociales han salido a las calles para exigir justicia, respuestas y mejores condiciones de vida. Muchas veces sus demandas permanecen sin resolver. En cambio, las esculturas se restauran, las fachadas se limpian y los daños materiales desaparecen rápidamente. Dentro de poco, estas figuras volverán a levantarse. La cartonería encontrará nuevamente su forma y los colores cubrirán las huellas del daño.
*Lic. en Historia del Arte y Curaduría
























