Una de las primeras preguntas que surge al confirmar un embarazo es: “¿Para cuándo nace?”. La fecha probable de parto (FPP) se convierte en el momento más esperado por la futura mamá y su familia. Sin embargo, es importante entender que esta fecha es una estimación clínica, no el día exacto en el que ocurrirá el nacimiento.
La FPP se calcula, en la mayoría de los casos, sumando 280 días (40 semanas) al primer día de la última menstruación. Este método asume ciclos regulares de 28 días. Cuando la fecha de última menstruación no es confiable o los ciclos son irregulares, el ultrasonido del primer trimestre se convierte en la herramienta más precisa para establecer la edad gestacional.
¿Por qué es tan importante definir bien la fecha probable de parto? Porque de ella dependen muchas decisiones médicas: la interpretación del crecimiento fetal, el momento adecuado para realizar estudios, la identificación de un embarazo prolongado y la planeación de intervenciones cuando son necesarias. Una FPP mal calculada puede llevar tanto a intervenciones innecesarias como a retrasar decisiones importantes.
A pesar de la expectativa que genera, pocos bebés nacen exactamente en su fecha probable de parto. Diversos estudios muestran que solo alrededor del 4 al 5% de los nacimientos ocurren justo ese día. La gran mayoría de los bebés nacen en un rango de tiempo que se considera normal: entre las 37 y 41 semanas de gestación. Por eso, más que pensar en un día específico, debemos entender la FPP como el centro de una ventana de tiempo.
Cada embarazo tiene su propio ritmo. Factores como si es el primer bebé, la duración de los ciclos menstruales, las características propias del embarazo e incluso la genética pueden influir en el momento en que inicia el trabajo de parto.
Como especialistas en medicina materno-fetal, nuestro objetivo no es predecir un día exacto, sino vigilar que el embarazo evolucione de forma saludable y tomar decisiones oportunas, lo que buscamos es el momento más seguro para mamá y bebé. La mejor recomendación para las pacientes es vivir la fecha probable de parto con flexibilidad: prepararse para ese momento, sí, pero entendiendo que rara vez sigue el calendario al pie de la letra.

