Cada 14 de febrero se conmemora el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas. Aunque muchas personas asocian esta fecha con el corazón, pocos saben que también es un día para hablar del corazón en su forma más vulnerable. Las cardiopatías congénitas son las malformaciones más frecuentes al nacimiento. Se presentan en aproximadamente 8 de cada 1,000 recién nacidos y representan una de las principales causas de mortalidad neonatal por anomalías estructurales.
Hoy sabemos que el pronóstico de muchos de estos bebés cambia de manera radical cuando la cardiopatía se detecta antes de nacer. El diagnóstico prenatal se realiza mediante un ultrasonido estructural, generalmente durante el segundo trimestre, y debe complementarse con un ecocardiograma fetal especializado. Detectar una cardiopatía en el embarazo no significa únicamente “saber antes”. Significa planear mejor.
Cuando identificamos una anomalía cardíaca intraútero, podemos: confirmar el tipo de cardiopatía, evaluar si se asocia a síndromes genéticos u otras malformaciones, vigilar la función cardíaca fetal y detectar signos de descompensación, planear el nacimiento en un centro especializado y coordinar la atención inmediata tras el parto. Eso salva vidas.
Además, el diagnóstico anticipado permite a los padres informarse, comprender el pronóstico real y prepararse emocionalmente. Reduce la incertidumbre y evita el impacto de una emergencia inesperada al nacimiento. En países donde el tamizaje prenatal cardíaco es sistemático y realizado por personal capacitado, la mortalidad neonatal por cardiopatías críticas disminuye significativamente. No porque la enfermedad desaparezca, sino porque la atención se vuelve oportuna.
En México, el reto aún es grande. No todas las cardiopatías se detectan durante el embarazo y la tasa de detección depende de la formación y experiencia del personal médico y del acceso a tecnología adecuada. Por eso, fortalecer el tamizaje prenatal no es un lujo: debe ser una estrategia de salud pública.
Hoy hablar de cardiopatías congénitas es hablar también de esperanza. Muchos niños que antes no sobrevivían, crecen, van a la escuela y tienen una vida plena gracias a la detección temprana y a los avances médicos. En el Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas recordemos que el diagnóstico prenatal no cambia el diagnóstico, pero sí cambia vidas.

