María José Rodríguez Sibaja

El postparto: tiempo, paciencia y compasión

El cuerpo no necesita prisa; necesita constancia, respeto y tiempo. El posparto no se mide en semanas. Se vive

Durante años nos han dicho que el periodo postparto dura seis semanas. Que ese es el tiempo que “tarda el cuerpo en regresar”. Pero la realidad es mucho más compleja. El posparto no es un punto de llegada, es un proceso de adaptación profunda, física, emocional y mental.

Después del nacimiento de bebé, el cuerpo no solo se está recuperando de un embarazo o de un parto o cesárea. Está reajustando hormonas, músculos, órganos, ritmo de sueño, identidad y prioridades. El útero involuciona, sí. Pero también cambian el piso pélvico, la postura, la piel, el metabolismo, el apetito, la relación con el espejo y con el tiempo. Y nada de eso ocurre al mismo ritmo para todas.

Hablar de “volver a ser como antes” puede convertirse en una fuente innecesaria de presión. Porque, aunque el cuerpo tiene una enorme capacidad de recuperación, no siempre se regresa al mismo lugar, y eso no significa estar peor: significa estar distinta. El posparto es una transición, no una competencia.

Desde el punto de vista médico, sabemos que algunos procesos llevan semanas y otros meses: la recuperación muscular, la cicatrización, el equilibrio hormonal, el restablecimiento del piso pélvico, etc. Sin embargo, la recuperación real es más larga y merece seguimiento, escucha y acompañamiento. Tan importante es lo médico, como es lo emocional. Cuidar a un recién nacido es demandante, y muchas mujeres se olvidan de sí mismas en el intento de hacerlo “todo bien”. Comer con calma, moverse de forma progresiva, dormir cuando se pueda, pedir ayuda, atender el dolor físico o emocional, y permitirnos no tener respuestas inmediatas también es parte del cuidado.

Tener expectativas de volver a una versión cercana a nuestra versión previa es válido, pero tener paciencia para llegar ahí también debería serlo. El cuerpo no necesita prisa; necesita constancia, respeto y tiempo. El posparto no se mide en semanas. Se vive. Y cada mujer merece transitarlo a su ritmo, con información, apoyo y la certeza de que cuidarse a sí misma también es una forma de cuidar a su bebé.

Te recomendamos