Hay momentos en la vida en los que las opiniones de los demás parecen multiplicarse. El embarazo, sin duda, es uno de ellos. De pronto, familiares, amigos, colegas, vecinos e incluso personas completamente desconocidas sienten la necesidad de compartir su experiencia. “No cargues”. “No comas eso”. “No tomes café”. “Aprovecha y duerme ahora”. “No hagas ejercicio”. “Haz mucho ejercicio”. “No le compres eso”. Después de un tiempo puede resultar abrumador.
La mayoría de estos consejos nacen desde el cariño. Quien los da generalmente busca ayudar, compartir una experiencia o evitar que alguien pase por una situación difícil. El problema aparece cuando la cantidad de opiniones es tan grande que termina generando más dudas que tranquilidad. Además, ahora se suman las redes sociales, los grupos de WhatsApp, los foros de internet, etc. que aseguran tener “la verdad” sobre el embarazo y la maternidad. El resultado es que muchas mujeres sienten que, hagan lo que hagan, alguien les dirá que están equivocadas.
¿Cómo navegar entonces entre tantas voces?
Lo primero es recordar que una experiencia personal no siempre representa una recomendación médica. Que algo haya funcionado para una persona no significa que sea lo mejor para todas. Cada embarazo es diferente y cada mujer tiene circunstancias únicas, antecedentes distintos y necesidades particulares. También vale la pena aprender a distinguir entre un consejo basado en evidencia y una opinión basada únicamente en experiencia individual. La medicina cambia constantemente; muchas recomendaciones que eran habituales hace algún tiempo hoy sabemos que pueden no ser las más adecuadas. Algo que hay que recordar es que debemos elegir a quién escuchar. No necesitamos consultar nuestra decisión con todo el mundo. Tener un pequeño círculo de personas cuya opinión realmente valores —tu pareja, tu familia cercana y tu equipo médico— suele ser mucho más útil que intentar satisfacer todas las expectativas externas.Y cuando un consejo no te resulta útil, recuerda que puedes agradecerlo sin sentirte obligada a seguirlo. Un sencillo: “Gracias, lo voy a platicar con mi médico” o “Gracias, vamos a valorar qué es lo mejor para nosotros”, suele ser suficiente para cerrar la conversación con respeto.
Quizá el consejo más importante que puedo darte durante el embarazo es justamente este: Escucha con apertura, pero también con criterio. Porque el embarazo es un proceso profundamente personal, en el que las decisiones deben construirse con información de calidad, evidencia científica y, sobre todo, con aquello que te haga sentir segura y acompañada. Al final, entre tantas voces, hay una que nunca debería perderse: la tuya.