Hay frases que como ginecólogos escuchamos muy frecuentemente. Una de las más comunes es: “Creo que se me rompió la fuente”. Y aunque muchas personas relacionan automáticamente la ruptura de membranas con el inicio del parto —como ocurre en las películas—, en la vida real suele ser un poco más complejo.
Primero vale la pena entender qué significa realmente. Durante el embarazo, bebé se encuentra rodeado por líquido amniótico dentro de una bolsa formada por membranas. Ese líquido cumple funciones fundamentales: protege a bebé, permite su movimiento, ayuda al desarrollo pulmonar y mantiene un ambiente estable dentro del útero. La ruptura de membranas ocurre cuando esa bolsa se rompe y el líquido amniótico comienza a salir hacia el exterior. En algunos casos sucede justo al inicio del trabajo de parto. En otros, ocurre horas antes. Y en ocasiones puede presentarse incluso antes de tiempo, lo que conocemos como ruptura prematura de membranas.
Pero ¿cómo saber si realmente ocurrió?
La mayoría de las mujeres describen salida de líquido que moja la ropa interior o escurre de forma continua. A veces es un “chorro” evidente, pero en ocasiones puede manifiestarse únicamente como humedad persistente. Sin embargo, durante el embarazo también es muy frecuente tener aumento del flujo vaginal o incluso pérdidas de orina, especialmente al final de la gestación. Por eso no siempre es tan sencillo distinguirla.
Existen algunas características que pueden orientar. El líquido amniótico suele ser transparente o ligeramente amarillento, generalmente sin olor fuerte, y la sensación de humedad suele se cambie la ropa. En cambio, la orina suele tener olor más intenso y el flujo vaginal tiende a ser más espeso. Sin embargo, ninguna de estas características sustituye una valoración médica. Cuando existe sospecha de ruptura de membranas, lo más importante es acudir a evaluación. En consulta o urgencias utilizamos diferentes herramientas para confirmar el diagnóstico, desde la exploración
Una vez que las membranas se rompen, cambian muchas cosas en el manejo del embarazo.
Uno de los principales riesgos es la infección, ya que las membranas funcionan como una barrera protectora entre el bebé y el exterior.