Marcela Ávila-Eggleton

Lo que Fox no va a encontrar en el PRI

La oposición mexicana tiene un problema de oferta, y la reunión entre Vicente Fox y Alejandro Moreno lo confirma.

El viernes 4 de septiembre, Fox cruzó la puerta de la sede nacional del PRI acompañado por Juan Carlos Romero Hicks. Lo recibieron Moreno, Manuel Añorve y Rubén Moreira. Veintiséis años después de terminar con 71 años de hegemonía priista, el expresidente regresó al edificio que simboliza lo que derrotó. La imagen es elocuente, aunque no por las razones que sus protagonistas quisieran.

Fox y Moreno hablaron de construir un "frente ciudadano en defensa de la democracia”. Morena respondió con el libreto previsible del PRIAN y la mafia del poder. Más allá de si el encuentro incomoda o entusiasma, la reunión revela la teoría de la victoria con la que una parte de la oposición piensa llegar a las elecciones intermedias de 2027.

Esa teoría asume que el principal problema es la fragmentación y que basta con juntar siglas para unificar el voto anti-Morena. La misma lógica produjo la coalición PAN-PRI-PRD, que en 2024 perdió la presidencia por más de treinta puntos. La alianza opositora más amplia de la historia reciente fue arrasada. Repetir la fórmula con los mismos actores sería inercia, no estrategia.

La oposición no comprende al votante que necesita conquistar. Sigue hablándole al elector que ya tiene: clase media urbana, preocupada por la división de poderes y los contrapesos institucionales. Ese elector existe y vota, pero no alcanza. Para ampliar su base necesita explicar cómo una alternativa cambiaría la vida cotidiana de quienes hoy no la eligen. Pensiones, becas y salario mínimo ofrecen referencias concretas. Sus resultados pueden discutirse, pero sus efectos son visibles. La oposición todavía no articula una propuesta capaz de competir en ese terreno.

A menos de un año de las elecciones intermedias, su narrativa continúa a la defensiva: Morena representa un peligro, la democracia está en riesgo, hay que defender las instituciones. Son advertencias relevantes, pero difícilmente bastan frente a un gobierno que vincula su proyecto con ingresos y beneficios periódicos para millones de personas.

El contraste fue visible la misma semana. Sheinbaum presentó su reforma contra la doble nacionalidad para aspirantes a la presidencia y gubernaturas. La iniciativa puede debatirse jurídicamente, pero su eficacia política resulta evidente. Mientras la oposición discute con quién reunirse, el oficialismo decide de qué se habla.

Morena llega a 2027 con una relación política ya construida con millones de electores. La oposición pretende compensar esa desventaja reuniendo a los mismos partidos que fueron derrotados juntos en 2024. Fox puede encontrar en el PRI estructura, dirigentes y una fotografía útil para anunciar unidad. Lo que no encontrará es una razón nueva para que quienes dejaron de votar por esos partidos quieran volver.

X: @maeggleton

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