En 2014, en el Departamento de Ciencia Política de la University of Gothenburg, en Suecia, se dio origen al Varieties of Democracy Institute, conocido como V-Dem Institute. Desde ahí se dirige el Proyecto V-Dem que publica cada año un informe sobre el estado de la democracia en el mundo. Sus reportes se basan en la elaboración previa de la base de datos sobre este tema más grande del mundo, con más de 32 millones de indicadores, que se actualizan constantemente, para 202 países. En la mayoría de estos, el instituto cuenta con corresponsales académicos especialistas, además de los que laboran en la propia Universidad de Gotemburgo.
Partir del concepto “el gobierno del pueblo” no deja de ser complejo, como los autores reconocen; y, necesariamente, no existe un consenso en la definición y, por tanto, en la forma de medir la calidad de las democracias y, así, tipificarlas. Ellos explicitan que se basan en 7 principios, los definen y los transforman en indicadores para la evaluación. Estos principios son:
Electoral. Es lo que hace responsables a los gobernantes frente a los ciudadanos y, por tanto, el corazón de la democracia.
Liberal. Encarna los valores -intrínsecos a la democracia- que protegen al individuo y a las minorías de la “tiranía de la mayoría” (preocupación desde Aristóteles).
De participación. Enfatiza la intervención ciudadana en procesos diversos a lo electoral, como en organizaciones de la sociedad civil e instrumentos de democracia directa.
Deliberativo. Busca determinar hasta dónde las decisiones de política pública se basan precisamente en el bien público al radicar en el diálogo informado y no en emociones, intereses particulares o en coerción.
De igualdad. Grandes desigualdades en educación, salud e ingresos impiden de facto el ejercicio de los derechos políticos.
Supone que la mayoría de los habitantes esté capacitada para implementar su voluntad en términos políticos.
De consensos. Enfatiza que la mayoría no debiera ignorar a las minorías políticas.
El grado de democracia en el que vive el ciudadano promedio ha retrocedido a niveles de 1978. Es decir, casi todas las ganancias democráticas obtenidas tras la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría han desaparecido.
Después de la última “ola de democratización” asistimos a una “ola de autocratización”. 44 países se encuentran en un proceso activo de autocratización por lo que 64% de la población (6000 millones de personas) vive en regímenes autocráticos, Solo 7% de la población mundial vive en democracias liberales. El nivel más bajo en décadas.
Lo anterior se debe a que países con un gran volumen de población ha retrocedido en sus índices democráticos. Destaca el caso de Estados Unidos de América: por primera vez en más de 50 años ha sido reclasificado al perder su estatus de “democracia liberal” para descender a “democracia electoral”. debido al rápido desmantelamiento de controles legislativos y a la erosión de los derechos civiles en 2025.
América Latina se mantiene como la segunda región más democrática del mundo, pero se advierte una situación bipolar: se miden avances en Brasil, Guatemala y República Dominicana, pero retrocesos en Argentina, Perú y México.
El caso de México es muy preocupante, pues ha transitado de “democracia electoral” a una “zona gris”, lo que significa que, aunque requiere observación de más tiempo, se vislumbra en proceso de convertirse en “autocracia” electoral”; si bien se mantienen procesos electorales, la calidad institucional ha sufrido un deterioro sistemático. No se trata de eventos aislados o anecdóticos, sino una tendencia sostenida en áreas clave:
Libertad de Expresión y Medios, Ataque a la Sociedad Civil, Debilitamiento de Contrapesos, Integridad Electoral.
Los que deseen documentar el pesimismo pueden consultar el reporte y su metodología en https://www.v-dem.net/publications/democracy-reports/
Académico retirado de la UAQ