La Inteligencia Artificial (IA) actualmente es analizada desde diferentes enfoques, ya que representa áreas de oportunidad, reducción de tiempo, simplificación de tareas, identifica errores, utiliza algoritmos para tomar decisiones en menor tiempo, entre otras bondades; pero también es motivo de estudio normativo, tecnológico, cultural, académico, ético, etc., porque es una puerta hacia un universo de posibilidades, hasta ahora con muy pocas limitaciones.
“Los sistemas de IA son tecnologías de procesamiento de la información que integran modelos y algoritmos que producen una capacidad para aprender y realizar tareas cognitivas, dando lugar a resultados como la predicción y la adopción de decisiones en entornos materiales y virtuales. Los sistemas de IA están diseñados para funcionar con diferentes grados de autonomía…” (UNESCO, 2021)
En estas recomendaciones UNESCO hace referencia al aprendizaje automático, el razonamiento automático y las cuestiones éticas e indica que “…surgen nuevos desafíos éticos por el potencial de los algoritmos de la IA para reproducir y reforzar los sesgos existentes, lo que puede exacerbar las formas ya existentes de discriminación, los prejuicios y los estereotipos”.
Aprovechar la IA es una posibilidad, pero es una actividad delicada, porque la IA se alimenta con información y muy pocas limitaciones, como es el caso de ChatGPT, que señala en sus políticas de uso la restricción para actividades Ilegales, contenido de odio y violencia, contenido sexual explícito o consejos profesionales sensibles.
El simple uso de la IA “…puede conllevar la transgresión de los derechos humanos en varias formas, si no se implementa y regula adecuadamente”. Se pueden provocar afectaciones a la privacidad, transparencia y responsabilidad, libertad de expresión, autonomía y consentimiento, así como seguridad y bienestar, entre otras posibles afectaciones. (O’Neil, 2018).
Es un momento relevante para establecer lineamientos específicos en el uso, aprovechamiento, responsabilidad, vinculación, etc. derivada de la IA en nuestra vida diaria, independientemente del ámbito en que nos desenvolvemos y también para preguntarnos: ¿qué tanto deseamos que conozca, aprenda, utilice e incluso explote la IA de nuestra información, datos, identidad, etc.?, sin duda es una reflexión que debe realizarse de manera individual, como sociedad y regularse por la autoridad.