El artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) establece que México es una nación pluricultural sustentada en sus pueblos indígenas. Reconoce su derecho a preservar sus usos y costumbres, formas de organización social y económica, así como su acceso al desarrollo integral.

El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) protege los derechos de los pueblos indígenas y tribales, incluyendo su derecho a participar en la toma de decisiones sobre actividades económicas que les afecten directamente.

Las empresas formadas por pueblos originarios están protegidas por un marco de derechos humanos que incluye el derecho al desarrollo económico y social, sin obviar el derecho a la identidad cultural.

Existe una conexión entre ética, cosmovisión, productividad e identidad en las empresas integradas por pueblos originarios, ¿es posible equilibrar el sistema de valores de la identidad nacional con los sistemas valorativos propios de las comunidades indígenas, y a partir de ello, desarrollar un modelo ecoproductivo?. Son preguntas que impactan en el análisis y construcción de un modelo de negocio de personas jurídicas integradas por multiculturas en nuestro país.

Los pueblos originarios de México representan una riqueza cultural, histórica y social invaluable. Tienen una historia larga de marginación, discriminación y exclusión, entre otras, de índole económico. Sin embargo, en las últimas décadas, han emergido como actores clave en el desarrollo económico del país, particularmente a través de la creación de empresas comunitarias y cooperativas que buscan preservar sus tradiciones, generar ingresos y contribuir al desarrollo sostenible.

En Querétaro, existen de acuerdo con el Censo de INEGI, respecto de la Población hablante de lengua indígena por entidad federativa según sexo un total de 29,585 personas, de las cuales el 49.2% corresponde a hombres y un 50.8% a mujeres, lo cual nos permite tener el referente de la importancia representativa y que nos lleva a considerar los objetivos que serán prioritarios para la celebración de sus negocios y la constitución de sus empresas.

Dentro de sus características distintivas, está el considerar un esquema de recursos y beneficios distribuidos de manera equitativa entre los miembros de la comunidad, una economía social y solidaria que busca promover el bienestar colectivo y la integración cultural, incluso en los procesos productivos, bien a través del uso de técnicas agrícolas ancestrales, la artesanía y la medicina tradicional o a través del respeto al medio ambiente y los recursos naturales, bajo una cosmovisión.

Se requieren normas que faciliten la constitución de personas jurídicas que fomenten la cosmovisión, inclusión y reconozcan la diversidad esencial que les caracteriza a los pueblos originarios desde su relación con el universo y evidentemente en la constitución de sus empresas.

dra.lopez13@gmail.com

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