Los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconocen la libertad de expresión y la libertad de imprenta. Sin embargo, estos derechos tienen límites claros: no se permite atacar la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provocar delitos o perturbar el orden público. Además, se protege la libertad de difundir opiniones, información e ideas a través de cualquier medio. Esta libertad no puede ser restringida por medios indirectos como impedir la transmisión de ideas a través de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

La libertad de expresión a través de las TIC está limitada cuando se dañan a terceros, se incita al odio o se realizan actos terroristas. Esta cuestión es analizada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) especialmente en el ámbito del ejercicio de la libertad de prensa. Los periodistas y comunicadores con presencia en medios tienen la responsabilidad de divulgar información, realizar investigaciones y expresar opiniones de manera profesional, ética y responsable.

Surge una pregunta importante cuando la persona que emite y comparte información no está identificada o no se le puede vincular a un medio de comunicación específico. ¿Cuáles deberían ser las consecuencias en estos casos? El terrorismo, definido como una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror , está tipificado en el artículo 139 del Código Penal Federal y en el artículo 254 del Código Penal para el estado de Querétaro. Esta definición incluye actos de violencia que utilizan cualquier medio y pueden tener como objetivo a personas, bienes públicos o privados y servicios.

El terrorismo tiene un fin especial de causar alarma, temor o terror en la población o en un grupo específico. Este fin puede buscar atentar contra la seguridad nacional o presionar a una autoridad o a un particular para que tome una determinada decisión. La motivación detrás del terrorismo puede ser política, ideológica o religiosa. El resultado siempre es la producción de alarma, temor o terror en la población.

¿Qué ocurre cuando alguien usa espacios virtuales para difundir sentimientos, emociones o desánimos, interpretando lo que percibe como un riesgo que podría afectar al grupo social? Las TIC permiten a cualquier persona tener un escenario público con una proyección ilimitada e influencia basada en sus manifestaciones. Es necesario legislar para promover el uso consciente y responsable de las redes sociales y TIC. También es fundamental difundir la importancia del comportamiento ético, consciente y responsable en los espacios virtuales.

La información difundida sin responsabilidad puede generar alarma y desinformación, afectando negativamente a la sociedad. Se requiere fomentar la educación sobre el uso responsable de las TIC y establecer normas claras que regulen su empleo. De esta manera, se puede garantizar que la libertad de expresión se ejerza de manera segura y respetuosa, sin causar daño a terceros o alterar el orden público.

Las TIC tienen un gran potencial para mejorar la comunicación y el acceso a la información, pero su uso indebido puede tener graves consecuencias. Es esencial crear un entorno digital más seguro y responsable, donde la información se difunda de manera consciente.

dra.lopez13@gmail.com

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