La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce que “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos.”, mientras que el artículo 123 establece que “Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil…”
Si recuerdan caricaturas como Los Supersónicos, la participación e integración de los robots y automatización futuristas, en la vida diaria e interacción social y familiar reducían tiempo en la realización de actividades cotidianas y repetitivas, esa propuesta la encontramos actualmente en la automatización y robótica.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) narró que “…Además de la IA, la posibilidad de automatizar tareas más cognitivas que antes sólo podían desempeñar personas es cada vez mayor.”
También se deben valorar las enfermedades que pueden desencadenarse a largo plazo, lo que lleva a un análisis de beneficios y desventajas. “La robótica y la IA pueden aliviar a los trabajadores de tareas repetitivas y estresantes susceptibles de provocar trastornos musculoesqueléticos o riesgos para la salud mental. Los exoesqueletos mecánicos pueden utilizarse, por ejemplo, para modificar los movimientos físicos y ergonómicos habituales de los trabajadores, permitiéndoles levantar cargas pesadas, aunque dificultando movimientos más sencillos (Instituto Sindical Europeo (ETUI).”
Algunos de los riesgos a considerar son los campos electromagnéticos, la sustitución y la transformación de los puestos de trabajo, pero también es evidente que los empleos que se pierden los deberán ocupar personas capacitadas en el uso, mejora, mantenimiento, transformación, etc. de la tecnología.
Reformas como el tener derecho a contar con una silla disponible en el lugar de trabajo son relevantes, pero es necesario no perder de vista que la tecnología, automatización, interacción con robots, etc., son parte de nuestra realidad, por lo que se requiere un análisis y regulación a nivel nacional, incluso como lo hace la OIT poder reconocer las enfermedades que pueden provocarse en el futuro a los trabajadores que actualmente ya utilizan estos avances.