Opinión

La cruzada chatarra

18/05/2013 |01:48
Redacción Querétaro
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El arranque de la Cruzada Nacional Contra el Hambre desenmascara el fracaso de las políticas asistencialistas de los gobiernos emanados tanto del PAN como del PRI. ¿Pero qué involucra esta cruzada?

El analista David Ordaz señala que la estrategia del gobierno involucra 65 programas sociales con recursos que, se pretende beneficien a 400 municipios de todo el país y que no solo implicaría su reparto, sino el reclutamiento de más de 25 mil promotores que se sumarán a los recursos humanos que aportarán otras 18 dependencias federales involucradas en la Comisión Intersecretarial para la Cruzada.

Los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz abarcan 65% de los municipios considerados en la estrategia.

Sin embargo, incluye también localidades urbanas donde se concentra una gran cantidad de mexicanos en esa condición.

Aunque los spots oficiales solo mencionan a 7 millones de pobres, el informe 2012 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), señala que en México hay 21 millones de personas en pobreza extrema y especialistas como Julio Bolvinik ya hablaban desde 2009 de que el índice de pobres es de 75 millones y 37.5 millones de personas viven en pobreza extrema.

Tal y como sucede con todas las iniciativas de Peña Nieto, la preocupación principal sigue siendo la forma y no el fondo.

Veamos, una de las propuestas de la Secretaría de Desarrollo Social es el proyectar películas en los 400 municipios beneficiados, auspiciado por la cadena Cinépolis, así como equipar a los niños con cámaras fotográficas para evidenciar los cambios “positivos” del programa. Además de un concierto en el Auditorio Nacional para intercambiar entradas por un kilo de comida; o que en el sitio de Facebook de la cruzada, por cada “like”, una empresa donará botellas de leche.

En respuesta al lanzamiento de dicha cruzada, el subcomandante Marcos criticó la Cruzada contra el Hambre y la calificó como una pésima coreografía, asegurando que “ya nadie les cree”.

En el texto titulado “Alí Babá y sus 40 ladrones”, Marcos dijo no tener palabras para expresar el sentir zapatista acerca del programa e ilustró su respuesta con un dibujo “obsceno” de una mano con el dedo medio en alto, seguido de su firma.

Para la Cruzada Nacional contra la Pobreza, la Sedesol convocó a 19 mil organizaciones de la “sociedad civil”, resaltando las firmas: PepsiCo, Kelloggs, Nestlé, Fundación Merced, Un Kilo de Ayuda, Fundación FEMSA, Asociación Mexicana de Alimentos, Comedores Santa María, Fomento Social Banamex, Organismo de Nutrición Infantil, la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos, la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, Proyecto Hambre, el Centro Nacional para el Desarrollo Integral, Integra Servicios Agropecuarios, Ayuda en Acción México, entre otras.

En el caso de PepsiCo, esa empresa transnacional se unió a la campaña a través de un producto hecho a base de avena con el fin de “solucionar las necesidades nutricionales de los menores, las embarazadas y en lactancia”, que tendrá un “precio accesible y que “contribuirá a cubrir todas las necesidades diarias de nutrición de la población”. Curiosamente, la empresa de refrescos tiene como socia a Magdalena Robles, hermana de la titular de Sedesol.

Por su parte, Kellog´s atacará los problemas de alimentación y donará 50 millones de raciones a través de mil millones de desayunos con cereales para algunas regiones de América Latina, incluido México hasta 2016.

Sobre la participación de empresas privadas en la Cruzada Nacional contra el Hambre, Patti Rundall, líder de la Coalición Internacional contra los Conflictos de Interés, afirmó que “México ya tiene un problema enorme de obesidad que está agotando los presupuestos familiares y al sistema de salud, por lo que, incorporar a esas empresas que han provocado ese estado a una Campaña contra el Hambre, fácilmente podría empeorar esta situación”.

Como respuesta, el actor Héctor Bonilla y su hijo realizaron una campaña de denuncia, lanzándose contra el “cartel de la chatarra”, donde son sujetos a proceso los enemigos de la salud pública, en particular de los niños. Se trata de: Toño, El Tigre; Ronald McDonald, El Payaso; Melvin, El Elefante, y el Oso, conocido como La Coca, a quienes se acusa de “violar los derechos de la infancia mexicana”. Los cargos son: manipular y engañar a los niños y niñas a través de la publicidad y mercadeo de sus productos e inducir el consumo de alimentos y bebidas que contribuyen a la expansión de la epidemia de obesidad entre este sector de la población.

Con objetivos como un concurso de fotografía, proyección de películas, entrega de despensas y un cargado año electoral en al menos 10 estados, parece que esta “Cruzada” está más dirigida a fines electorales y de promoción del voto que a un beneficio real para la población más necesitada.

Consejero Electoral del IFE en Querétaro

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