Las universidades normalmente instituyen reconocimientos para sus alumnos destacados, por la excelencia de los resultados académicos que logran en sus estudios, ya sea en el bachillerato, licenciatura o posgrado; en la UAQ se entrega la medalla al mérito académico a los alumnos de máximo promedio de calificaciones. En el tiempo en que egresé de la licenciatura en ingeniería civil de la UAQ, en 1977, me enteré de que la rectoría de nuestra Alma Mater mandaba cada año a la Ciudad de México la lista de los alumnos que habían logrado el mejor promedio en cada carrera, lo que llevaba a que recibieran la Medalla a los Mejores Estudiantes de México que otorgaba el Ateneo Nacional de Artes, Letras, Ciencia y Tecnología, brindando acceso a una beca del CONACYT para realizar estudios de posgrado en cualquier institución acreditada, nacional o en el extranjero, previa admisión de dicha institución, fue mi caso.
Como iniciativa del ex gobernador queretano, benefactor de la UAQ, Dr. Octavio S. Mondragón Guerra, en 1985 se creó el Premio Alejandrina a la Investigación con el propósito de impulsar la investigación en la UAQ y en Querétaro, para lo cual estableció un fideicomiso que bridara soporte económico.
El Premio Alejandrina a la Investigación que otorga la UAQ anualmente, reconoce investigadores en diversas áreas de la ciencia, tecnología y humanidades, destacando su impacto social y su contribución al avance del conocimiento. Este año 2026, correspondió a la edición 41 del evento, el cual convocó a las instituciones de educación superior y a los centros de investigación de Querétaro a presentar propuestas. La premiación se llevó a cabo el pasado 22 de junio en el Auditorio del H. Consejo Universitario en el campus Cerro de las Campanas.
Luego de haberse creado el Premio Alejandrina, además de los recursos provenientes del fideicomiso, se han tenido patrocinadores del sector privado, del gobierno estatal, gobiernos municipales, del Patronato de la UAQ, instituciones de educación superior, así como de centros de investigación.
Así como el Colegio de Ingenieros Civiles del estado de Querétaro instituyó el premio Fernando Espinosa Gutiérrez en 1992, con el apoyo de la UAQ y del gobierno del estado de Querétaro, para distinguir bienalmente a un ingeniero civil destacado por su actividad profesional, práctica, docencia e investigación, en beneficio a Querétaro. En el ámbito nacional, la Sociedad Mexicana de Mecánica de Suelos instituyó en 1988 el Premio Manuel González Flores, en tres modalidades: investigación, docencia y práctica profesional. Varios profesores de la Facultad de Ingeniería de la UAQ hemos recibido el premio al paso de los años.
Conocí al Ing. González Flores (1908-1986) en la Cd. de México, hace más de cuatro décadas, destacado consultor creador de los pilotes de control en 1945 e innovador en problemas de cimentación que participó en la construcción de más de 800 edificios en el país; obtuvo, entre otros reconocimientos, el “Premio Nacional de Ingeniería” en el año de 1966 y también estableció la empresa Pilotes de Control S.A., lo llegué a acompañar en 1980 en los trabajos de recimentación de un edificio en la Zona Rosa. (Continuará)
Ex rector de la UAQ