Al concluir el programa de maestría en ingeniería (mecánica de suelos), con la obtención del grado, tenía la posibilidad de continuar con el doctorado en la misma DEPFI-UNAM, lo cual ya tenía avanzado y con todas las facilidades al alcance; sin embargo, preferí regresar a Querétaro para integrarme en el ejercicio de mi profesión e incorporarme a la UAQ. A inicios de 1983, fui invitado por la Facultad de Ingeniería a la labor académica en investigación y docencia.

En la UAQ tuve la oportunidad de contribuir con mis conocimientos y generar líneas de investigación en mi campo de especialidad, en beneficio de Querétaro, considerando los requerimientos regionales en la ingeniería geotécnica, los cuales coincidían con los existentes en muchas regiones del mundo, pero que en nuestro país no se estaban atendiendo adecuadamente, lo cual se refiere a la problemática asociada a la construcción sobre suelos arcillosos no saturados (arcillas expansivas), inestables volumétricamente ante cambios de humedad.

Fue el Ing. Agustín Pacheco Cárdenas, entonces director de la Facultad de Ingeniería de la UAQ, quien me encomendó impartir cátedras de la carrera de ingeniería civil y del programa de especialidad en mecánica de suelos que ya se estaba impartiendo.

Al iniciar mis actividades académicas en la UAQ, además de las asignaturas que me fueron encomendadas, relativas a la mecánica de suelos, tanto en licenciatura como en posgrado, recibí el requerimiento de proponer líneas de investigación pertinentes, de las cuales sería responsable, previa aprobación por la dirección de la Facultad y del rector, Lic. Braulio Guerra Malo.

Luego de un mes de mi incorporación a la Facultad presenté dos propuestas, la primera relativa a la investigación del comportamiento mecánico de los suelos expansivos del valle de Querétaro y las cimentaciones; la segunda, relacionada con la mecánica de los suelos granulares (arenas de pómez), que sería una continuación de la investigación de mi tesis de grado de maestría en la UNAM.

La respuesta de la UAQ resultó muy contundente y razonable, el rector expresó que conocía de la problemática que se tenía en las cimentaciones que se hacían sobre los suelos de la ciudad de Querétaro, asociados a las denominadas “arcillas expansivas”, por lo cual se daba la aprobación y apoyo para esa línea de investigación. Como anécdota, el rector comentó que su vivienda tenía algunos daños, los cuales se relacionaban con el comportamiento expansivo del suelo de nuestra ciudad, de acuerdo a lo expresado por otros ingenieros queretanos.

En la UAQ tuve las condiciones para iniciar formalmente la investigación del comportamiento de los suelos expansivos y mejorar el laboratorio de mecánica de suelos para la docencia y la investigación.

Una de las tareas fundamentales consistió en indagar y conseguir material bibliográfico sobre el tema, el cual era muy escaso en México; resultaba primordial el acercamiento al estado del conocimiento, así como iniciar la experimentación sobre las propiedades índice y mecánicas de los suelos expansivos, entre otras actividades necesarias. (Continuará)

Ex rector de la UAQ

zepeda@uaq.mx

jalfredozg@yahoo.com.mx

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